Por qué no te hacía falta sufrir por amor para aprender de la vida

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Todas las veces que has llorado cuando una relación de pareja se ha roto, cuando te has llevado un desengaño amoroso, cuando un novio te ha traicionado o cuando te has enamorado de un hombre sin ser correspondida te han servido para tener más experiencia en el amor, pero no en la vida. Te contamos por qué no te hacía falta sufrir por amor para aprender en la vida.

Sufrir por amor no te enseña más de la vida

Conviene dejar claras algunas cosas. En esta vida se sufre, pero no hemos venido aquí a sufrir. En el amor no se sufre, así que si sufres, no es amor. Teniendo esto claro puedes repasar su historial sentimental, tus momentos más dramáticos en el amor y todas las lágrimas vertidas y comprobarás que no te han servido de nada para aprender más de la vida.

Sufrir por amor no te enseña nada de la vida y tampoco te enseña nada del amor porque, insistimos, con el amor no sufres. Llegadas a este punto nos preguntamos para qué ha servido todo el drama que hemos ido perfeccionando a lo largo de los años y la respuesta nos abruma un poco. El drama no ha servido para nada, si acaso para mantener esa imagen distorsionada que tenemos del amor.

La vida no es amor, por eso no puedes aprender nada de la vida basándote en tus experiencias amorosas o en tus desastres sentimentales. Puede, eso sí, que hayas aprendido cosas de ti misma, como tu capacidad para convertirte en una artista de copla en cada desamor o en cada desengaño. Pero poco más. La vida es otra cosa.

Sabiendo esto de ti depende reaccionar, eliminar los cuentos sobre princesas y, sobre todo, sobre príncipes azules. Porque es ese ideal de amor romántico que aparece en las películas el que nos hace sufrir. Sufrir por amor. Sufrir por desamor. Mientras la vida va pasando ajena a ese amor engañoso que nunca conduce a una pareja saludable y feliz.