Por qué una pareja no debe ser el centro de tu vida

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cuando tu pareja es el centro de tu vida

Cada vez que analizamos las relaciones de pareja encontramos un dato más, en positivo o en negativo, que nos puede ayudar a ser más felices. En esta ocasión nos fijamos en esas parejas de siameses completamente abducidos el uno con el otro que son incapaces de mantener su individualidad. Te contamos por qué una pareja no debe ser el centro de tu vida y el peligro que supone.

El peligro de que tu pareja sea el centro de tu vida

Vamos a dar por válido que te quedes abducida durante un tiempo por tu pareja, pero solo en lo que dura el enamoramiento. Si dejas que tu pareja sea el centro de tu vida, estás en un grave peligro, por más que tu actitud sea correspondida y tu pareja también te haya convertido en su centro alrededor del cual gira su mundo. Puede que sea amor, pero desde luego no es un amor saludable.

Cuando alertamos sobre el peligro de que tu pareja centre tu vida no lo hacemos únicamente pensando en ‘por si acaso’. Mira que si organizas tu vida con él en su centro y esa persona un buen día te deja, ¿qué vas a hacer? Tu mundo se desmorona, pero ni siquiera ese es el mayor peligro de quedarte abducida por tu pareja. No hace falta que vengan mal dadas para sufrir en esta situación.

El mayor peligro es la pérdida de identidad que sufres. Si insistimos en la necesidad de mantener la independencia en pareja es por no correr este riesgo. Cuando pierdes la identidad, tu autoestima se debilita, dejas de creer en ti misma para pasar a creer en tu pareja. Y sí, estás feliz y enamorada, estás feliz en tu pareja y eres correspondida, pero estás perdiendo parte de ti.

Tu familia, tus amigos, tus aficiones, tus manías y, sobre todo, tus sueños. Son tus sueños los que deben centrar tu vida. Si cambias este centro por tu pareja, estás poniendo tu felicidad en manos ajenas y esto es muy delicado. Hablamos de tu felicidad, no es algo de lo que deba ocuparse nadie más que no seas tú.