La inserción laboral de mujeres que sufren violencia de género

Lo más importante es trabajar la autoestima y el empoderamiento de la mujer

Lidia Nieto
La inserción laboral de mujeres que sufren violencia de género
Cuando una mujer que sufre violencia de género decide romper su silencio necesita, entre otras cosas, un empleo digno que le permita ser independiente económicamente para comenzar una vida feliz libre de maltrato. Por eso, la inserción laboral se hace fundamental, ya que en muchas ocasiones las mujeres no son capaces de salir del ciclo de la violencia al no disponer de ingresos suficientes. Además, es muy importante su inserción laboral para que la superviviente se sienta útil en la sociedad, supere sus creencias limitantes, aumentando su autoestima y empoderamiento. 
 
Desde la Fundación Ana Bella, organización destinada a ayudar a mujeres víctimas de violencia de género para que se empoderen y emprendan una vida digna y feliz, trabajan a diario por y para estas mujeres. "Más del 90% de las mujeres supervivientes que atendemos están desempleadas. Esta situación es generalizada en casi todos los casos de violencia de género, puesto que en muchas ocasiones el maltratador intenta hacer a la víctima dependiente económicamente y evitar así finalizar la relación. Nos encontramos que, a veces, esta situación de desempleo se debe principalmente a que el maltratador les prohibía directamente ir trabajar, empleaba manipulaciones de manera indirecta para que dejara de hacerlo y destinara más tiempo al cuidado de sus hijos (por ejemplo) o forzaba el despido de la misma".   
 

Fases para la exitosa inserción laboral de una mujer maltratada

La inserción laboral de una mujer que ha sufrido violencia de género se realiza en diferentes fases, trabajando en cada una de ellas un aspecto que le ayude a llegar a su meta final: encontrar un trabajo y poder ser independiente desde el punto de vista económico. Carmen Rodríguez Ruiz, trabajadora y educadora social de la Fundación Ana Bella, nos explica en qué consiste cada una de ellas: 
 
+ Cuando la superviviente ya se encuentra estable emocionalmente, trabajamos con ella su autoestima y empoderamiento a través de la realización de diversos talleres. Gracias a esto, logramos sacar todo su potencial y ver realmente dónde puede encajar según su perfil profesional, expectativas y disponibilidad. En el caso que quiera acceder a un tipo de empleo donde carezca de formación y experiencia, intentamos proponerla a diferentes cursos formativos y prácticas para que logre su sueño. 
 
+ Para poder incorporarse al mundo laboral lo ideal es que la mujer ya no viva con el maltratador y tenga disponibilidad horaria suficiente para poder desempeñar el puesto. Además, es muy importante que ya estemos trabajando con ella su autoestima y empoderamiento, debido a que una de las consecuencias del maltrato es que las supervivientes que aún están en proceso de superación de esa etapa tienen la autoestima muy baja, a consecuencia de la violencia psicológica que han sufrido durante toda la relación. 
 
 + La mayoría de las supervivientes que se incorporan al mundo laboral no tienen ningún problema en ello. Son mujeres fuertes, con afán de superación que valoran la oportunidad laboral que le ofrecen como el tren que le lleva a una vida feliz y libre de maltrato. Son mujeres que no quieren ser dependientes de los servicios públicos, quieren ser agentes activos de la sociedad y sentirse útiles. 
 

¿Está la sociedad preparada para la inserción laboral de la mujer maltratada?

Aunque cualquier empleo digno podría ser desempeñado por ellas, desde Fundación Ana Bella insisten en puestos de trabajo que estén de cara al público porque las hace más visibles ante la sociedad. "Aunque parezca que no hay relación, para mujeres que se encuentran trabajando sobre su autoestima y empoderamiento, atender a los clientes y que estos les den las gracias por el trato y el servicio prestado las empoderan porque se sienten útiles y valoradas", explica Carmen Rodríguez. 
 
Desde Fundación Ana Bella y, siempre que haya vacantes disponibles, intentan que realicen trabajos como embajadores de marca. "Esto nos ayuda a que la mujer tenga ingresos al final de mes, se sienta útil en la sociedad mientras que encontramos una oportunidad laboral acorde a su experiencia laboral y expectativas", continúa explicando esta educatora y trabajadora social. 
 
Por desgracia, aunque la sociedad es bastante receptiva a dar oportunidades a una mujer que ha sufrido violencia de género, el número de vacantes laborales son insuficientes para el gran número de mujeres que se encuentran en esta situación. Pero esta circunstancia no impide que desde la Fundación Ana Bella hagan mucho hincapié en las labores de sensibilización y prevención de la violencia de género, puesto que aún hay parte de la sociedad que ven a las víctimas de manera estereotipada. "En algunos casos, piensan que son débiles y frágiles cuando realmente son mujeres fuertes, valientes, con capacidad de rehacerse a sí misma y aguantar día a día al peor jefe del mundo, su maltratador", añade Carmen Rodríguez. 
 
Por suerte, son cada vez más las empresas que deciden ofrecer nuevas oportunidades laborales a estas mujeres porque, como aseguran desde la Fundación Ana Bella, son mujeres con mucho potencial y comprometidas con la empresa. "El grado de responsabilidad que las supervivientes tienen es muy alto debido a que, como he dicho anteriormente, la oportunidad laboral se presenta como uno de los factores principales para que éstas inicien una vida feliz e independiente económicamente". 

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