Nombres prohibidos: nunca llames así a tu perro

María Fernández

Nombres prohibidos: nunca llames así a tu perro

Cuando tratas de escoger el nombre de tu perro se abren millones de posibilidades. Pero, ¿cuál es la mejor manera de llamarle? Si la decisión te está resultando muy complicada, vamos a ir a por lo más sencillo: vamos a ir descartando poco a poco. Estos son los nombres prohibidos, aquellos que nunca deberías ponerle a tu perro. 

Nombres prohibidos: escoge un buen nombre para tu mascota 

1 Tu nombre es para ti y para nadie más. Si tu mascota y tú compartís apelativo, a tu perro le costará más aprendérselo. No lo identificará como su propio nombre, sino como el de los dos. Se hará un lío cada vez que lo oiga, ya que no sabrá si le están llamado a él o a ti. Si quieres estar unido a tu mascota a través de vuestros nombres hay otras soluciones, como que escojas un nombre que empiece por tu inicial. Por ejemplo, si te llamas Carmen, ponle Coco. 

2 Jamás de los jamases pongas a tu perro el nombre de algún familiar muy cercano, y con esto nos estamos refiriendo a alguien que pueda salir con cierta frecuencia en tus conversaciones. Por tanto, están prohibidos nombres como el de tu madre, el de tu padre, el del vecino, el de tu pareja… En caso contrario, tu nuevo mejor amigo podría acabar muy confuso y no haciendo caso a su nombre. Tú decides si ponerle el nombre de una persona a tu perro es tu pequeño homenaje o, por el contrario, resulta denigrante. 

3 Nunca llames a tu mascota como el perro de tu ex. Quizás estuviste muy unido al animal, pero si no habéis acabado bien tu pareja y tú, siempre que estés dirigiéndote a tu perro, te vendrá la imagen de tu ex a la mente y te puede hacer sufrir más. 

4 El de tu anterior mascota es uno de los nombres que nunca le deberías poner a tu nuevo mejor amigo de cuatro patas. Incluso a pesar de que su llegada haya tenido como objetivo rellenar el hueco tan grande que te dejó, no trates de sustituirla. Se trata de empezar una nueva relación de amor con un nuevo perro. En caso contrario, no sería justo para él, pero tampoco para ti. 

5 Evita cualquier nombre que se parezca a alguna de las palabras que utilizas para dar órdenes. Por ejemplo, no le pongas Noe, porque lo confundirá con ‘No’. Tampoco le llames Sith, si le dices ‘sit’ para que se siente. Y, por supuesto, no le pongas Comidita.

6 Deberías abstenerte de llamarle con nombres referentes a su etapa de cachorro. No olvides que ahora puede parecer tan solo una pequeña bola de pelo, pero en menos tiempo del que te imaginas se volverá un perro hecho y derecho. A tu labrador de 30 kilos le quedarán un poco raros apelativos como Bebé, Chiqui o Peque.

7 No le pongas ningún nombre demasiado largo, a no ser que encuentres una forma genial de acortarlo. Si tiene demasiadas sílabas, como Abracadabra, le costará mucho más aprendérselo.

8 Para que tu lengua no acabe hecha un nudo, no le pongas ningún nombre que no puedas pronunciar fácilmente. Recuerda que a veces tu perro te va a sacar de quicio e incluso enfadada vas a tener que pronunciar su nombre. Además, si cada vez dices su nombre de una forma distinta, porque no sabes cómo es exactamente, nunca se lo va a llegar a aprender.  

9 Jamás escojas un nombre que pueda resultar humillante para tu mascota. Recuerda que será para toda la vida, por lo que vale la pena que te pares a reflexionar sobre el más adecuado para tu perro.

10 Y, por supuesto, evita cualquier nombre o apodo para tu can que pueda ser ofensivo para el resto de la gente.