Cómo afecta el tabaco al estómago

Fumar también favorece la aparición de úlceras

Marta Valle

Cómo afecta el tabaco al estómago

El abuso del tabaco puede convertirse en un factor que desencadene la generación y, en su caso, el agravamiento de determinados dolores de estómago. Cada vez que una mujer aspira un cigarrillo, parte del humo accede tanto a los pulmones como al resto de vías aéreas del organismo, pero también ocurre que muchos de los componentes terminan condensándose en la zona del paladar. Estas sustancias pueden llegar al sistema digestivo a través de la saliva y provocar alteraciones de tal magnitud que se puedan desarrollar condiciones anómalas como malestares gástricos o dispepsias severas.

El tabaco como factor perjudicial para nuestro estómago

Una de las patologías estomacales que puede verse afectada con un mayor impacto es la gastritis. La nicotina que contiene el tabaco genera, además de la consabida adicción, un aumento de la producción del ácido clorhídrico que, a su vez, tiende a presentarse en forma de irritación estomacal a través del exceso de ácido en la zona.

Algunos estudios científicos afirman que algunos componentes presentes en los cigarrillos pueden empeorar el funcionamiento del esfínter del esófago haciendo que éste se relaje y devuelva más contenido a este órgano del que procede. Se trata de un proceso peligroso que, en un primer momento, puede generar el llamado reflujo gastroesofágico pero que, si se vuelve crónico, es posible que tienda a crearse un tipo de cáncer bastante peligroso.

El tabaco también favorece la aparición de úlceras ya que la función de fumar disminuye progresivamente las defensas tanto del estómago como del duodeno. Las úlceras son pequeñas heridas que pueden llegar a producir diferentes tipos de molestias en la zona como el dolor de estómago después de ingerir alimentos.

Por otra parte, si una mujer decide dejar de fumar ha de saber que la adicción a la que se ha sometido durante tanto tiempo puede provocar la generación de síntomas tanto en el plano físico como en el psicológico. En lo que atañe al propio estómago, los desórdenes intestinales pueden estar a la orden del día debido al síndrome de abstinencia y la ansiedad asociada a este proceso. Las náuseas, los vómitos, los gases y los dolores de estómago son consecuencias relacionadas con esta decisión. La abundante ingesta de líquidos y la fibra pueden ayudar a compensar estos desórdenes aunque la última palabra al respecto siempre la debería tener el médico de cabecera.