Remedios caseros para el picor de oídos

Marta Valle

Remedios caseros para el picor en los oídos

Nuestros oídos están repletos de bacterias que, en principio, no suponen ningún problema para nuestra salud. Sin embargo hay diversos factores internos -extensión de patologías como la faringitis, la rinitis o la sinusitis hacia los oídos-, así como otros externos - introducción de agua en el oído o acumulación de cerumen en los conductos auditivos- que pueden propiciar la aparición de inflamaciones en el interior de este órgano y, por ende, de picores en dichas zonas. Los remedios caseros pueden actuar a modo de tratamiento complementario a los fármacos habituales recetados por los especialistas.

Aliviar el picor en los oídos con remedios caseros

Un remedio muy efectivo para eliminar los picores en los oídos consiste en combinar una cucharada pequeña de alcohol con una cucharada pequeña de vinagre, aplicando la mezcla en el órgano afectado mediante la utilización de un gotero. Para potenciar su efecto, habremos de acostarnos de lado -dejando el oído afectado hacia arriba- y tirar del lóbulo de la oreja para poder abrir el canal auditivo permitiendo que las gotas se introduzcan correctamente en su interior. Como alternativa a esta solución, podemos impregnar un bastoncillo con este ungüento. El tratamiento ideal habrá de durar de tres a cinco días.

Otro remedio casero importante que ayuda a aliviar las molestias asociadas a los picores en los oídos dispone como principal objetivo el lavado, picado y machacado de tres albaricoques de gran tamaño. Una vez realizada esta preparación, habremos de calentar en una sartén la pasta resultante y aplicarla, cuando esté lo suficientemente tibia, a modo de cataplasma sobre el órgano que se encuentre afectado.

El ajo puede resultar otra de las grandes alternativas caseras a la hora de tratar los picores en los oídos. Simplemente, hemos de remojar un diente de ajo en aceite de oliva durante un periodo de unas dos o tres horas. A continuación, calentamos la combinación hasta que se encuentre tibia, sumergimos una bola de algodón de forma que permanezca húmeda y no empapada, y a continuación la introducimos suavemente en el conducto auditivo afectado, dejándola reposar durante toda una noche.