Cuando el dolor de espalda no te deja dormir: combate el insomnio

Marta Valle

Dolor de espalda por insomnio

El descanso nocturno a través la conciliación del sueño en una medida justa y suficiente resulta absolutamente fundamental no solo para recargar energías para afrontar el próximo día de forma adecuada sino también con el objetivo de mejorar el estado general de nuestra salud. Existen numerosos estudios que atribuyen al insomnio y a la falta de reposo durante las horas de sueño uno de los factores principales del desencadenamiento de diversas dolencias relacionadas con la zona de la espalda. El insomnio, en concreto, puede llegar a cubrir un rango elevado de problemáticas relacionadas con el sueño: despertar varias veces a lo largo de la noche, no poder dormir hasta altas horas o despertar antes de lo programado. Y todas ellas pueden repercutir tanto en la generación como en el agravamiento de dolores de espalda.

Relación entre el insomnio y el dolor de espalda

Si las dos problemáticas se presentan simultáneamente, el modo más efectivo de combatirlas va a residir en un tratamiento conjunto que trate de paliar las interrelaciones entre ambas. El objetivo último, dado el caso, resulta en la consecución de un reposo efectivo durante las horas de sueño. Para ello podemos tomar una serie de medidas tanto de tipo médico como en nuestro estilo de vida. Una de las soluciones más recurrentes pasa por la prescripción de fármacos que nos ayuden a conciliar el sueño durante la noche. Sin embargo, este método puede ser perjudicial, a largo plazo, para nuestro organismo si la ingesta de pastillas se convierte en una rutina habitual.

Aunque resulte obvio, la elección y el uso tanto de un buen colchón como de una almohada adecuada son clave para obtener un descanso reparador durante toda la noche. El simple hecho de dormir en un colchón inadecuado puede ser la principal causa del padecimiento de una problemática tan grave como es el insomnio.

En otras ocasiones, el dolor de espalda propiciado por el insomnio puede llegar de la mano de una ausencia de la concentración suficiente para lograr conciliar el sueño. Esto puede deberse a estados de ansiedad, nerviosismo o estrés que estemos atravesando. Si este es nuestro caso, podemos recurrir a métodos tradicionales tales como acostarse y levantarse siempre a la misma hora, no realizar grades ingestas de comida antes de ir a la cama, evitar grandes cantidades de alcohol o cafeína así como realizar actividades que puedan resultarnos relajantes en aras de lograr un descanso reparador.