Dolor de espalda y dolor de oído, ¿tiene relación?

Marta Valle

Es posible que en un primer momento nos resulte algo extraño intentar conectar cualquier problemática que afecte a nuestra espalda con una dolencia en el oído. Sin embargo, este órgano dispone fibras en su interior que se encuentran conectadas con los nervios craneales, faciales y cervicales. Dada esta vinculación de receptores nerviosos, si padecemos algún tipo de enfermedad que guarde estrecha relación con el oído es posible que la zona cervical de la espalda comience a recibir señales que generen sensación de dolor. Las causas que pueden derivar en molestias conjuntas en ambas zonas pueden tener diversos orígenes.

Interconexión entre dolor de oído y molestias en la espalda

Los primeros factores que pueden disponer dolor conjunto de oído y espalda tiene su origen en diversas anomalías simples y comunes que pueden ocurrirnos durante el transcurso habitual de nuestra jornada. Es el caso de la introducción de un cuerpo extraño en el oído, un viaje en tren o en avión, una infección respiratoria causada por un resfriado común o un incidente durante una actividad de buceo. Otras causas que pueden conducir a nuestro organismo a padecer síntomas como zumbidos en los oídos o alteraciones acústicas son las infecciones a causa de una perforación de este órgano, las situaciones de estrés excesivo e, incluso, descansar en posturas incorrectas.

Existen patologías más graves que pueden conectar el dolor cervical con las variaciones auditivas. Una de las más importantes es el síndrome de la articulación temporomandibular, en el que los propios síntomas de la enfermedad, asociados a una tensión de la mandíbula, pueden disparar consecuencias como dolores de cabeza, molestias en la espalda y silbidos en los oídos. Las enfermedades dentales, la faringitis, la amigdalitis o la artritis en la columna cervical son dolencias que pueden entablar relación entre ambas anomalías corporales.

Los tratamientos para estas enfermedades tienden a ser benignos y no suelen implicar largas temporadas de medicación salvo quizá en las dolencias más severas como la de la articulación temporomandibular. Por lo demás, la extracción del objeto extraño, el drenaje de agua o cualquier líquido que se haya introducido en el oído, la curación del resfriado o el retorno del equilibrio bastarán para subsanar las consecuencias que se desprenden de la conjunción de ambas anomalías.