Dorsalgia: combate el dolor de espalda causado por malas posturas

Marta Valle

La dorsalgia es un cuadro médico que afecta fundamentalmente a la región dorsal o torácica y que puede ser causada por una multitud de diferentes factores. Las vértebras tanto dorsales como torácicas son doce en total y se encuentran ubicadas entre las cervicales y las lumbares. Suele ser una patología con una incidencia leve sobre las mujeres pero en el caso de notar alguno de sus síntomas comunes habremos de acudir a un especialista que pueda tratarlos con la mayor de las precisiones. De este modo, podremos evitar los numerosos dolores que nos pueden asaltar en la espalda.

Causas más comunes de la aparición de una dorsalgia

El dolor que se manifiesta durante el padecimiento de una dorsalgia suele estar generado por una combinación de factores aunque en la mayoría de ocasiones dispone una mayor incidencia el hecho de no tener una buena higiene postural. También las deformidades relacionadas con la espalda, como el dorso plano, la escoliosis o la hipercifosis, pueden llegar a generar una dolencia como la descrita. Sin embargo, son los hábitos y el trabajo las dos causas principales de desarrollo de la dorsalgia, especialmente en aquellos que resulta necesario inclinar la espalda hacia delante o en los que hay que realizar numerosos movimientos con los brazos.

La sintomatología en los casos de dorsalgia puede variar dependiendo del origen de la dolencia, pudiendo vernos afectadas por dolores constantes en la zona dorsal o por molestias agudas localizadas en un lateral de las vértebras dorsales, que incluso pueden extenderse hasta el área donde están dispuestas las costillas. En estos casos, existe la posibilidad de la presencia de anomalías tanto en el sistema respiratorio como en la musculatura del cuello y del tronco.

El médico realizará pruebas en función tanto del historial médico como de los síntomas que presente la paciente. Mediante la exploración física, o incluso la utilización de radiografías, se evaluará el estado de la musculatura y de los huesos. Después de este procedimiento, el especialista nos prescribirá el tratamiento que crea más adecuado para nuestra dolencia que pueden incluir analgésicos, antiinflamatorios, ejercicios físicos localizados o la atención por parte de un profesional de la fisioterapeuta.