Manta eléctrica o térmica para el dolor de espalda

David Pastor Menendez

Manta eléctrica para la espalda

Aplicar calor cuando padecemos un dolor de espalda resulta una de las formas más extendidas para aliviar problemáticas en la zona, especialmente cuando se materializan en forma de lumbalgias o de contracturas musculares. Estas terapias de calor, al igual que ocurre con las de frío, tienden a ser muy utilizadas por las mujeres ya que son sencillas de emplear, muy baratas e, incluso, pueden ser aplicadas por la propia paciente sin necesidad de salir de casa. Aunque son muy recomendadas, la realidad es que médicamente el único método que ha demostrado cierta eficacia es el uso de la llamada manta eléctrica.

Utilización de la manta eléctrica para aliviar los dolores de espalda

Según las conclusiones de algunos estudios realizados en la materia de forma reciente, es posible afirmar que la aplicación de una manta eléctrica o térmica durante unas cuantas horas puede aliviar los síntomas que se desprenden de las lumbalgias. Según se trate de una u otra, el tiempo de exposición para que surja efecto el calor variará, siendo las térmicas más efectivas frente a la mayor lentitud de las eléctricas. Esta metodología para paliar dolencias en la parte posterior de nuestro cuerpo resulta especialmente eficaz en aquellos casos en los que el dolor tenga una duración inferior a tres meses.

En aquellos casos en los que la anomalía se extienda más allá de los tres meses, se considerará que dispone de un cariz crónico, por lo que habrá que complementar la curación con otro tratamiento que, en cualquier caso, debe ser aconsejado por un especialista. La aplicación, por sí sola, de calor a través de mantas eléctricas o térmicas no va a hacer desaparecer la patología de base sino que tan sólo actúa sobre la fuente del dolor.

El alivio, en concreto, se produce debido a la relajación muscular que produce una fuente de calor directa como es la manta eléctrica. Los tejidos que están afectados por la enfermedad o lesión se expanden reduciendo, de esta forma, tanto la contracción como los espasmos. Además de esta aplicación, este tipo de mantas ejercen una estimulación a nivel cerebral sobre los receptores sensoriales que consiguen una reducción del impacto de las molestias.