Remedios caseros para la ciática

Remedios caseros para la ciática

El nervio ciático es el más largo del organismo humano, ya que se extiende desde las vértebras lumbares -la parte baja de la espalda- hasta el mismo talón del pie, pasando por otras áreas como la parte posterior de los muslos o las piernas. Precisamente, la ciática se caracteriza por un dolor muy específico que viaja a través de todo el recorrido mentado. Se trata de una problemática que se da, especialmente, cuando existe cierta presión sobre dicho nervio causada por una inflamación, una lesión de las propias vértebras o una contractura en los músculos circundantes. Dado este escenario, podemos echar mano de ciertos remedios caseros con el objetivo de paliar esta anomalía.

Aliviar la ciática con remedios caseros

Uno de los remedios caseros más conocidos a la hora de tratar la sintomatología asociada a la ciática redunda en la preparación de una infusión de corteza de sauce. Para elaborar esta suerte de brebaje natural, hemos de hervir medio litro de agua junto a un trozo de corteza de este árbol, dejando que el proceso se extienda hasta un máximo de quince minutos. Una vez concluida esta fase, debemos colar la mezcla y tomarla, aproximadamente, cada ocho horas.

Las terapias de frío y calor suponen grandes alternativas para aliviar los dolores de la ciática. Inicialmente, podemos utilizar compresas frías con el fin de reducir la inflamación de la zona y aliviar el malestar que ésta conlleva. También podemos envolver el área con una bolsa de hielo durante un máximo de veinte minutos varias veces al día. Después de 48 o 72 horas, tenemos que comenzar a aplicar calor sobre el área afectada por los dolores. Para ello, podemos utilizar compresas calientes, una almohadilla térmica o una lámpara de calor.

Como recurso final, podemos preparar un remedio casero muy adecuado para los casos de ciática como es la cataplasma de lúpulo. Hemos de hervir esta hierba durante unos diez minutos y envolverla, posteriormente, en una gasa. Sin dejar que se enfríe, la aplicamos directamente sobre la zona dolorida -normalmente las lumbares-, intentando cubrirla con un paño, de forma que podamos conservar adecuadamente el calor.

Marta Valle  •  viernes, 12 de diciembre de 2014

DF Temas

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