Síntomas del lumbago, lumbalgia, dolor de riñones o dolor lumbar

Síntomas del lumbago

La patología conocida como lumbago o lumbalgia se define como una dolencia, de menor o de mayor intensidad dependiendo del caso, focalizada en la parte baja de la espalda. Este dolor puede presentarse de forma aguda, en el caso de que el origen sea espontáneo y generalmente brusco y fuerte, o también puede devenir en crónico si no remite en un espacio temporal de unos tres meses. El dolor lumbar suele presentarse en gente joven que se dedica a trabajos que requieren un alto nivel de esfuerzo físico, aunque no es extraño que se dé también en personas mayores.

Síntomas habituales del lumbago o lumbalgia

El dolor lumbar puede generarse de diversas formas según su origen y su intensidad. La dolencia puede afectar tan sólo a un lado de la espalda o a los dos, e incluso puede verse extendida hasta las extremidades inferiores y los pies. Además, tiende a empeorar según la postura que adoptemos tanto al sentarnos como al dormir, y el cansancio acumulado que dispongamos. También es habitual que muchas mujeres sientan calor en la zona, sin embargo otras expresan tenerla muy fría.

La sintomatología más habitual pasa por lo siguiente: dolor en la parte baja de la espalda que  puede oscilar de leve a agudo, molestias que se extienden hacia la parte posterior de los muslos, los glúteos e, incluso, la pelvis, intensificación de la sensación de malestar con el movimiento ya sea en el trabajo, practicando deporte o en tareas domésticas rutinarias y contracturas en la musculatura de la espalda que causan sensación de rigidez. La dolencia en sí puede determinar la postura que adoptemos debido a la cantidad de dolor que sintamos en la zona, por otra parte el lumbago también puede generar una suerte de hormigueos tanto en la espalda como en las piernas y en los glúteos.

Normalmente las molestias relacionadas con las patologías en la zona lumbar no suelen necesitar atención de urgencia, sin embargo puede haber síntomas que acompañados con los ya nombrados pueden precisar de un apoyo médico inmediato. En caso de que estos dolores se presenten acompañados de debilidad, adormecimiento u hormigueo en las piernas, la pelvis, los brazos o las manos, incontinencia urinaria o ausencia de control en los esfínteres, o una intensificación significativa del malestar, no debes dudar ni un segundo en acudir a tu centro médico más cercano a que te realicen una exploración más detallada de la problemática.

Marta Valle  •  miércoles, 1 de mayo de 2013

DF Temas

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