Insomnio en bebés: la higiene del sueño también es cosa de niños

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La llegada de un bebé a la familia supone una inmensa alegría, mucha satisfacción, muchas risas y sorpresas, pero también muchas noches sin dormir. Los recién estrenados padres no se explican cómo es posible que se mantengan en pie después de unos cuantos meses sin dormir más de tres horas seguidas. Resulta que los bebés también sufren de insomnio porque nadie los ha enseñado a dormir.

El sueño en los bebés

El insomnio en bebés puede ser de varios tipos. O bien el bebé no puede conciliar el sueño, o bien se despierta infinidad de veces durante la noche. Y lo cierto es que en los primeros meses de vida es cuando más horas necesita dormir. El bebé que apenas duerme por la noche, compensa el agotamiento durmiéndose a ratos durante el día, pero no podemos olvidar lo que supone noche tras noche sin dormir para los padres.

A pesar de que consideramos normal que un bebé duerma a intervalos durante el día y durante la noche, no es del todo cierto. Un bebé puede dormir toda la noche del tirón, pero debemos enseñarle a hacerlo, de la misma manera que debemos enseñarle a comer o a hablar. Tan importante es enseñarle a dormir, que de ese aprendizaje dependerá su calidad del sueño en un futuro. Y la de los padres también.

Hay que tener en cuenta que el reloj biológico de un bebé aún no distingue el día de la noche. Como su ciclo del sueño no está regulado, serán los padres los que deban enseñarle esa distinción a base de rutinas y elementos familiares. Pero algo hay que tener claro, si los padres no bajan el ritmo de actividades al caer la tarde, el bebé lo notará y será imposible que se duerma.

La higiene del sueño también es para bebés

No entramos en las diferentes ideologías de las familias, si es mejor que el bebé aprenda a dormir solo o, por contrario es preferible el colecho. Pero sea cual sea la opción elegida, el bebé debe aprender y adquirir unas pautas de sueño regulares. Siempre las mismas, porque a dormir, como a tantas otras cosas, se aprende a base de repetición.

Crear una higiene del sueño para el bebé consiste en realizar una serie de rituales, siempre los mismos, siempre en el mismo orden, siempre con los mismos elementos y siempre a la misma hora para que el bebé vaya relacionando esas actividades con el acto de dormir. Baño, cena, lectura de un cuento, osito de peluche y luz apagada puede ser el orden perfecto para que el niño vaya asociando cada momento y cada objeto con la hora de dormir.

Lo cierto es que no es fácil enseñar a un bebé a dormir, sobre todo, si los propios padres no son conscientes de la importancia de una correcta higiene del sueño para ellos mismos. En cualquier caso, mientras dure el proceso de aprendizaje del hábito del sueño, los padres van a necesitar altas dosis de paciencia y voluntad.

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