Celebra los sofocos de la menopausia: te protegen de un infarto

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

No podemos evitar por completo todos los trastornos de la menopausia, pero sí podemos tomarnos con una actitud más positiva la llegada de esta nueva etapa a nuestra vida. Y es que los inconvenientes de la menopausia son muchos, pero muchas son también sus ventajas.

Decididas como estamos a disfrutar de cada una de las etapas de la vida, y con una visión optimista basada en que todo lo negativo encuentra su lado positivo, nos hemos enterado que los molestos sofocos de la menopausia, son en realidad un buen síntoma, un indicativo de que nuestro sistema cardiovascular goza de buena salud. Así que, bienvenidos sean los sofocos de la menopausia.

Los sofocos de la menopausia

Los sofocos van asociados a la menopausia y se presentan en forma de calores repentinos, sudoración y enrojecimiento de la piel. Pueden presentarse varias veces al día, sin avisar y suponen una molestia importante a la hora de realizar cualquier actividad cotidiana. Aunque hemos encontrado muchos remedios para estos sofocos de la menopausia, lo cierto es que en la mayoría de los casos son inevitables.

Sin embargo, gracias a un estudio de la Universidad de Washington, podemos empezar a ver los sofocos de la menopausia más como bendición que como maldición, ya que son una muestra de una buena salud cardiovascular. Según este estudio, las mujeres que sufren los sofocos tanto durante la menopausia como durante la perimenopausia, tienen menos probabilidades de sufrir un accidente cerebral.

Ya se conocía la relación de los sofocos con el sistema cardiovascular, ya que estos sofocos se producen cuando, a consecuencia de la disminución hormonal, los vasos sanguíneos se distienden, lo que no sabíamos era que eso significaba una buena salud cardiovascular y una especie de protección frente a este tipo de enfermedades.

La salud cardiovascular en la menopausia

Las cifras del estudio hablan claro sobre una reducción del riesgo de muerte por infarto, de una disminución de un 17 % del riesgo de sufrir un ictus y de un 11 % de sufrir cualquier enfermedad cardiaca. Siendo así, no podemos más que sentirnos aliviadas cuando estos molestos sofocos entren en acción.

Porque tenemos que reconocer que la salud cardiovascular se debilita tras la llegada de la menopausia, por la disminución de estrógenos y existe un claro riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular que, en el caso de las mujeres, es más mortal que en los hombres.

Pero también conocemos la fórmula para evitar riesgos en cuanto a la salud cardiovascular y mejorar nuestra calidad de vida, no solo en la menopausia, sino también durante toda nuestra vida. El secreto le conocemos bien: una dieta sana y equilibrada, ejercicio físico moderado y un estilo de vida saludable con menos tabaco, menos alcohol, menos sedentarismo y más sonrisas y vitalidad.