Perimenopausia o climaterio, el aperitivo de la menopausia

Síntomas de la perimenopausia

Cualquier cambio no llega de repente y mucho menos la menopausia. El final de la edad reproductiva viene anunciado por un periodo de unos tres a cinco años en el que se empiezan a notar los efectos de los cambios hormonales y se presentan los primeros síntomas de la menopausia. Es lo que se conoce como perimenopausia y su principal característica es la aparición de una menstruación irregular.

Perimenopausia o climaterio

Muchas mujeres empiezan a experimentar los síntomas propios de la menopausia mucho antes de que esta se produzca, con alteraciones en la menstruación, con cambios bruscos de humor y con otros de los trastornos más habituales. Se trata de la perimenopausia o climaterio, que ocurre por lo general entre los 40 y 48 años y que supone una especie de carta de presentación de la menopausia.

Ya sabemos que la causa de los trastornos de la menopausia es la escasa producción de hormonas, especialmente de estrógenos. Pero los estrógenos no dejan de producirse de la noche a la mañana, sino que mucho antes de que se pierda por completo la capacidad reproductiva, los ovarios empiezan a acusar un funcionamiento irregular.

Así, el ciclo menstrual en la perimenopausia o climaterio puede ser más largo de lo normal, más abundante, más frecuente o, por el contrario, escaso y espaciado. Hay quien se encuentra con la menstruación dos veces al mes y quien no la tiene hasta pasados tres meses. En todos los casos, y aunque no exista ninguna complicación, es conveniente pasar por un examen ginecológico para descartar cualquier problema.

Síntomas de la perimenopausia

En líneas generales, los síntomas de la perimenopausia son los mismos que los de la menopausia pero más suavizados. Y hay que advertir que no todas las mujeres experimentan los mismos síntomas y que en muchos casos, el climaterio puede pasar totalmente desapercibido.

Pero lo más frecuente es empezar a preocuparse por las irregularidades menstruales ya que se trata de una edad en la que aún podemos quedarnos embarazadas y cualquier retraso anormal puede ser indicativo de un embarazo. Luego vienen los cambios de humor sin motivo, cierta irritabilidad y la sensación de no controlar las emociones.

Además, se observa una disminución del deseo sexual, ya que en este momento es cuando empiezan a manifestarse los problemas típicos de sequedad e irritación vaginal y las infecciones de orina recurrentes. Y también es el momento en el que se empiezan a notar los primeros sofocos, aunque ligeros y el insomnio.

Laura Vélez  •  jueves, 2 de mayo de 2013

DF Temas

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