El momento de acudir al psicólogo en la menopausia

Cuándo acudir al psicólogo en la menopausia

Se ha hablado mucho de trastornos de la menopausia como los sofocos, la sudoración, el aumento de peso y también del mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y otras dolencias.

Para todos estos problemas siempre podremos buscar remedios caseros o tratamientos médicos que nos ayuden a aliviarlos pero, ¿qué ocurre con todos esos cambios emocionales derivados de la menopausia? Descubre si necesitas ir al psicólogo.

Cambios emocionales en la menopausia

Irritabilidad, ansiedad, cambios bruscos de humor, tristeza…son síntomas frecuentes que muchas mujeres sufren en la menopausia y que responden a todos esos cambios psicológicos que ocurren en la menopausia. Y es que la menopausia es una época de transformación física y psicológica y no todas las mujeres encuentran la mejor manera de afrontarlos.

Muchos de los trastornos emocionales de la menopausia responden a los desajustes hormonales, pero otros son producidos por no poder asumir los cambios que van apareciendo a nivel corporal, pero también a nivel vital. De hecho, la menopausia se considera la entrada a la madurez, a una nueva vida con menos responsabilidades, pero con más preocupaciones.

Así, muchas mujeres tienen graves problemas de ansiedad durante la menopausia que, si no son tratados, pueden desembocar en una depresión. Hay que tener en cuenta el factor envejecimiento, porque en la menopausia la mujer se siente más débil, fatigada y con menos concentración y eso puede perjudicar la salud emocional.

El momento de ir al psicólogo

A pesar de que el riesgo de sufrir un depresión o cualquier otro trastorno psicológico de gravedad es más alto en las mujeres que están atravesando la menopausia, son muchas las que ignoran los síntomas de que algo va mal por considerarlos propios de la menopausia y por creer que hay que sufrirlos irremediablemente.

Nada más lejos de la realidad; por más habitual que sean los vaivenes emocionales, los cambios bruscos de humor, la irritación, la ansiedad, el insomnio o las palpitaciones, debemos buscarles un remedio para que no afecte a nuestra calidad de vida. Cuando los típicos trastornos de la menopausia nos impiden realizar las actividades sociales cotidianas, nos perjudican en el trabajo o nos retraen en las relaciones sociales, es el momento de buscar un tratamiento específico para esos trastornos y acompañarlo de una terapia psicológica.

No es fácil asumir el paso del tiempo, la madurez o el debilitamiento físico; como tampoco es fácil la dificultad que supone relacionarnos con los demás en esta etapa por problemas como las pérdidas de orina, la sequedad vaginal o los problemas bucodentales; y más difícil aún es asumir que debemos entrar en otra vital aunque no estemos preparadas para dejar de ser jóvenes. Así que no te sientas culpable ni débil, porque a la primera duda que tengas, al primer presentimiento de que la menopausia te va a costar asumirla, es el momento de acudir al psicólogo.

Laura Vélez  •  domingo, 2 de junio de 2013

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