Cómo saber si un tomate está maduro: pasos para escoger el más sabroso

Aprende a identificar si un tomate está en su punto para disfrutarlo

L.D

Solo, en ensalada, abierto con aceite, a la brasa… El tomate acompaña nuestros platos de forma diaria, y cuando cuenta con un gran sabor es realmente delicioso disfrutar de él. Sin embargo, en algunas ocasiones es complicado dar con un tomate maduro que nos haga apreciar lo que esta fruta contiene. Y sí, has leído bien, el tomate (igual que el aguacate) es considerado una fruta porque cuenta con semillas.

Poder ingerir un tomate rico y deleitarnos con sus beneficios es más sencillo de lo que crees. Tan solo debes aprender cómo saber si un tomate está maduro, y para ello debes tener en cuenta algunos pasos para escoger el más sabroso. ¿No sabes por dónde empezar? Te enseñamos algunos trucos que te servirán para toda la vida. 

Trucos para saber si un tomate está listo para comer

+ El aspecto

Tanto la piel como el tacto del tomate son algo clave. Si bien es cierto que existen muchas variedades diferentes de la fruta, cada una con sus características, en general la piel debe tener un aspecto brillante, uniforme, sin muchas imperfecciones y algo suave.

+ El olor

Si el tomate que has escogido es de buena calidad y está en su punto de maduración tendrá un olor fresco. Lo reconocerás justo en el momento en el que te lo acerques un poquito a la nariz, aunque hay ocasiones que podrás percibir su olor solo con pasar por delante. 

+ La dureza

Si bien es cierto que aquí entran en juego los gustos del consumidor (hay a quien le gusta el tomate crujiente y a otros algo blando) es necesario fijarse en la dureza del tomate para saber si está en el punto de maduración acertado hay que esperar un poco más o, por el contrario, está demasiado pasado.

Para ello, apretaremos ligeramente la fruta. Si notamos que cede muy rápido a nuestra presión significará que está muy maduro. Si, por el contrario lo notamos bastante duro, es posible que le quede un poco de este proceso. Un punto medio, que ceda a nuestra presión pero no demasiado, será perfecto.

+ Obsérvalos bien

Para empezar, debes mirar la parte posterior, ahí es donde maduran primero. Después debes tener en cuenta que los tomates más grandes, a menudo, no son los más sabrosos. Solo nos entran por la vista, y lo cierto es que después no tienen mucho sabor. Inclínate por tomates de un tamaño medio/normal y que, al cogerlos, pesen en la mano. 

Propiedades y beneficios del tomate

Aunque los tomates son característicos de una época del año concreta, lo cierto es que se consumen durante los 365 días del mismo. Su sabor y versatilidad para acompañar cenas, comidas, almuerzos y desayunos hacen que queramos disponer de ellos siempre. Además, el tomate tiene muchísimos beneficios tanto para nuestra salud interior (organismo) como exterior (piel). ¿Sabes cuáles son alguno de ellos? 

Una dieta equilibrada, como ya sabrás, debe tener frutas, verduras y hortalizas. Por esta misma razón, los tomates son esenciales en una alimentación sana. Sus vitaminas y minerales contribuyen a mejorar nuestra visión y nos aportan antioxidantes naturales para proteger nuestro organismo de enfermedades vasculares y/o cerebrales.

Por si esto fuera poco, esta fruta también tiene un alto contenido en hierro. Esta constituye otra de las propiedades que ayudan a mantener un buen estado de la sangre protegiendo el corazón y controlando la coagulación. Por otro lado, los tomates son muy beneficiosos para reducir el colesterol o incluso controlarlo. 

También protege nuestro organismo de virus e infecciones, reforzando nuestro sistema autoinmune. Además es fuente de fibra, reduce el estreñimiento, regula el tránsito intestinal y actúa como diurético natural favoreciendo la eliminación de toxinas y evitando la retención de líquidos.

Por último, a nivel exterior, el tomate es un gran aliado para nuestra piel. Como es un gran antioxidante protege la piel de los rayos utravioletas del sol, que colaboran en su proceso de envejecimiento, y además ayuda a la cicatrización de las heridas. ¿Qué más se puede pedir?