Aceite de oliva: fuente de salud y método de adelgazamiento

aceite de oliva

Uno de los productos que destaca con luz propia en el seno de la alimentación mediterránea es el aceite de oliva virgen. Alimento que suele incluirse en las dietas como una forma sana y saludable de tomar grasa, de origen vegetal, claro, aportando un gran número de cualidades beneficiosas para nuestro organismo.

El aceite de oliva en las dietas de adelgazamiento

 

Hasta la fecha, han sido muchos los estudios en torno a la inclusión de este alimento en las dietas de adelgazamiento. La gran mayoría de los mismos apunta al hecho de que un régimen con un aporte equilibrado de aceite de oliva puede reducir la incidencia de la obesidad junto a la diabetes y la hipertensión arterial.

En un contexto social en el que el aumento del consumo de grasas saturadas de origen animal es una realidad, la inclusión de las grasas vegetales monoinsaturadas como el aceite de oliva en nuestra alimentación está cobrando mayor sentido, y de ello se hacen eco tanto estudios científicos como organizaciones internacionales.

Propiedades del aceite de oliva

 

En primer lugar, hay que hablar del propio ácido oleico, componente fundamental del aceite de oliva. Se trata de una grasa insaturada que ayuda a regular los niveles de colesterol en la sangre, uno de los mayores y más importantes factores de riesgo a la hora de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

El aceite de oliva también es un fuerte antioxidante, gracias a componentes como los polifenoles que refuerzan los lípidos presentes en la sangre frente a las consecuencias del daño oxidativo. Un reglamento aprobado recientemente por la Comisión Europea dilucida que, a este respecto, para beneficiarnos de los efectos positivos de este producto la dosis diaria debe ser, como mínimo, de 20 gramos.

El otro gran componente del aceite de oliva es la vitamina E, nutriente que, al igual que los polifenoles, favorece la acción antioxidante de este alimento. De esta forma, protege al organismo de la acción del denominado colesterol malo y evita un rápido deterioro de las células.

Llegados a este punto, obtenemos datos que respaldan el hecho de que el aceite de oliva, ante todo, disminuye el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares y ayuda a una mejor conservación de nuestros cuerpos. Aunque existen investigaciones en la actualidad, como Predimed, que intentan estimar la incidencia directa de su consumo sobre la capacidad de adelgazamiento, no hay resultados concretos todavía. Lo que sí sabemos es que los nutricionistas tienden a sustituir en las dietas alimentos con una fuerte presencia de ácidos grasos saturados –lácteos enteros, carne roja o dulces-, por otros compuestos por grasas monoinsaturadas, tal y como ocurre con esta especialidad de aceite. 

Marta Valle  •  viernes, 8 de marzo de 2013

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