Los efectos de Whatsapp en la amistad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Las nuevas tecnologías suponen la cara y la cruz de una moneda. Pensadas en un principio para hacernos la vida más cómoda, sus múltiples aplicaciones pueden convertirse en un verdadero tormento, especialmente en cuestión de relaciones sociales. Si ya conocemos los peligros del Whatsapp en una relación de pareja, podemos añadir otro riego más, la pérdida de amistades y de la propia autoestima.

Los peligros de Whatsapp para la autoestima

Las relaciones sociales están cambiando a tal velocidad que no somos capaces de manejar las nuevas formas que están surgiendo para interactuar unos con otros. Las redes sociales son el mayor punto de encuentro y supuestamente nos convierten en seres más sociables, a pesar de que el encuentro cara a cara esté desapareciendo. Pero es esa incomprensión del cambio lo que pone en peligro nuestra autoestima con una interpretación inadecuada de estas nuevas aplicaciones.

Sabemos que Facebook puede hacerte sentir dentro de la sociedad, paliar tu soledad con un montón de amigos virtuales que te acompañan de muro a muro y hasta te permite hacer amigos nuevos. Pero también sabemos las envidias que provoca esta red social cuando tus amigos alardean de su felicidad mientras tú te conviertes en una observadora pasiva de tu propia vida tras la pantalla del ordenador. El riesgo de exclusión social y de rechazo está tan presente en las redes sociales como en la vida real.

Y Whatsapp funciona de la misma manera. Esta aplicación móvil se ha convertido en un imprescindible en nuestras vidas en menos de dos años, hasta el punto de no imaginar cómo nos comunicábamos con nuestros amigos en la era pre Whatsapp. Y la inocente aplicación parece a simple vista un dechado de virtudes, porque te permite comunicarte de forma gratuita con quien quieras y en cualquier momento. Toda va bien, mientras te contesten a todos tus Whatsapp.

Uso y abuso de Whatsapp

El hecho de que la aplicación tenga todas esas posibilidades de conocer cuándo la otra persona está en línea, a qué hora fue la última vez que utilizó Whatsapp y el "doble check" que te confirma que ha recibido tu mensaje, son creadas como facilidades de comunicación, pero la verdad es que producen más de un dolor de cabeza. ¿Qué ocurre cuanto le mandas un Whatsapp a tu mejor amiga y no te responde?

Que descubres que no ha respondido tu Whatsapp pero por su última conexión podía haberlo hecho. ¿Es que tu amiga pasa de ti? ¿Es que no le importas? A lo mejor es simplemente que tu Whatsapp no le llegó en un buen momento y después sencillamente se olvidó. Pero tú sigues dándole vueltas y si no lo gestionas bien puedes llegar a romper esa relación. Si quieres hablar de esto que te inquieta con tu amiga, es mejor que no lo hagas por Whatsapp, quedad cara a cara, porque, a pesar de los emoticonos, una conversación vía Smartphone pierde mucho.

De cualquier forma, tampoco conviene demonizar al Whatsapp o al Facebook y presentarlos como destructores de las relaciones sociales. Porque su carácter destructivo o de ayuda depende del uso que logramos darle. Y tampoco podemos exigir a estas aplicaciones que nos garanticen una seguridad en nosotras mismas que no hemos sido capaces de conseguir por nuestros propios medios.