Seguir quedando con tu ex después de dejarlo: ¿realmente es buena idea?

El peligro de volver a ver a tu ex pareja tras la ruptura

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Todo es posible en el amor y también en el desamor. La mayoría de las personas soñamos con una ruptura de pareja que no duela, que no nos arrastre hasta el fondo y que no nos deje durante una temporada viviendo un tormento emocional. ¿Y si quedamos como amigos? Es lo primero que nos planteamos cuando la ruptura no se produce por causas alarmante o tremendas. Pero no siempre es aconsejable seguir quedando con un ex después de dejarlo, porque lo más probable es que lo estemos haciendo por los motivos equivocados.

Quedar con tu ex después de dejarlo: la teoría

La teoría de las rupturas amistosas es de lo más atractiva. Es casi como un cuento de hadas del desamor suave y tranquilo, sin dolor. Dos personas que han compartido su vida durante un tiempo y que de mutuo acuerdo deciden separarse. Todas esas vivencias compartidas les llevan a no querer cortar del todo los lazos que los unen. Ya no hay amor, pero hay un pasado juntos y, ¿por qué no puede haber una amistad en el futuro?

Somos civilizados, somos coherentes, gestionamos estupendamente las emociones y somos muy maduros. Que no nos amemos no quiere decir que no podamos compartir un café, dos cervezas o una cena de vez en cuando. O terminar de ver juntos la serie que habíamos comenzado cuando éramos pareja. Y contarnos confidencias de nuestra nueva vida. ¿A quién mejor que a la persona que mejor nos conoce?

Resulta tentador. Tener un amigo incondicional que, sin la atadura del amor, nos conozca, nos acepte incondicionalmente y nos apoye es el sueño de cualquier persona. Y dicen que esto se puede conseguir con un ex. ¿Lo vas a probar? Si es que ya te ves compartiendo cenas en tu casa con tu nueva pareja y la nueva pareja de tu ex, así los cuatro como grandes amigos.

Quedar con tu ex después de dejarlo: la práctica

Pues cuidado, porque en la práctica todas estas teorías de rupturas amistosas pueden venirse abajo; suelen venirse abajo. El corte en las rupturas no suele ser limpio, para qué nos vamos a engañar. Y en la mayoría de los casos quedan resentimientos y dudas. Quedar con tu ex suele ser una especie de hurgar en la herida y corréis el peligro de que nunca se cierre. Para que una herida sane, hay que dejar de tocarla.

Esto viene a traducirse en que será mejor que no toques a tu ex ni con un palo, al menos durante un tiempo. Puede que os parezca exagerado el contacto cero y puede que tengáis una habilidad especial para gestionar las emociones que surgen tras una ruptura, pero aun así, será mejor contactar lo menos posible. ¿Por qué?

Porque puedes estar llamando a tu ex por los motivos equivocados. Porque puedes estar quedando con tu ex porque en el fondo te resistes a empezar una nueva vida sin esa persona. Porque lo más probable es que un día de esos en los que quedáis para tomar algo y contaros vuestras cosas acabéis en la cama juntos. Y no es delito acostarse con un ex, pero sí un enorme freno para continuar con tu vida.

¿Por qué no pruebas una larga temporada a hacer realidad la ruptura de pareja sin llamadas y sin quedadas para tomar café?, ¿por qué no te dedicas en cuerpo y alma a tu nueva etapa vital sin el lastre del pasado? Una vez que tengas tu nueva vida organizada puedes llamarle para ver qué tal le va. Y si le va igual de bien que a ti, no pasa nada por verle, pero seguramente ya ni os apetezca.