Tú en tu casa y yo en la mía: ¿funcionan las parejas que no viven juntas?

Qué son las parejas LAT: parejas que se aman pero no conviven

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El concepto de pareja no es tan rígido como pensamos y hay tantas opciones de vivir una relación como personas que la componen. De un tiempo a esta parte se oye hablar de las parejas que no viven juntas y nos preguntamos si de verdad funcionan. Tú en tu casa y yo en la mía parece la fórmula ideal para evitar el desgaste de la convivencia, pero también puede esconder cierto miedo al compromiso. Y, ¿es necesario ese compromiso?

El problema de la convivencia en pareja

No vamos a negar que muchos de los problemas de pareja habituales nacen por la convivencia. El noviazgo tradicional en el que cada uno vive en su casa es el periodo que mejor recuerdos deja en el tiempo en cualquier historia de amor porque una vez que se van a vivir juntos... todo cambia.

En la convivencia se suelen definir roles específicos para cada miembro de la pareja, lo que no siempre es justo. Por no hablar del reparto y cumplimiento de las tareas domésticas que suele generar una desigualdad de obligaciones aún hoy en día. Y claro, compartir techo es advertir todos los detalles, manías y defectos de tu pareja que se te habían pasado por alto.

Es cierto que existe la creencia de que la convivencia desgasta la relación. ¿O es un mito? Como decíamos al principio, la pareja es un concepto flexible y lo mismo ocurre con la convivencia. De cada pareja depende dejar atrás los estereotipos de esa convivencia plagada de silencios, discusiones, falta de relaciones íntimas o cansancio del otro. Pero tal vez requiere más esfuerzo que mantenernos tú en tu casa y yo en la mía.

Parejas que no viven juntas

Si hablamos de las parejas que no viven juntas tenemos un término (no pensarías que no había término específico para esta situación, ¿verdad? ) llamado LAT. Bienvenidos al mundo de las parejas LAT (Living Apart Togheter) que llega marcado por el ideal de independencia en pareja. Las parejas LAT están formadas por personas independientes, autónomas, seguras de sí mismas y de su relación y que no consideran necesario pasar por el presunto mal trago de la convivencia por diferentes motivos.

Estas parejas que no viven juntas suelen ser o parejas jóvenes que están volcados por completo en su vida profesional y consideran que la vida en pareja puede ser un obstáculo en su carrera o por parejas mayores que ya están de vuelta de todo, con su vida independiente, con obligaciones que no están dispuestas a rechazar como el cuidado de los nietos, por ejemplo, o con manías tan irrenunciables como incompatibles con la convivencia con otra persona.

Cada uno en su casa, ¿realmente funciona?

Las parejas felizmente LAT nos cuentan las ventajas de vivir cada uno en su casa y dios en la de todos y señalan como principal el privilegio de no sufrir el desgaste de la convivencia. No existe la temida rutina, al menos no la rutina tradicional en la que llegas a casa y te encuentras a tu pareja rendida en el sofá después de un día terrible en el trabajo. Pero, ¿dónde queda la función de consuelo y de apoyo en esas situaciones cotidianas?

Nos cuentan también que las parejas LAT suelen ser relaciones más sanas, ya que no se topan con los tradicionales enemigos de la pareja como la rutina, el aburrimiento, la organización, los celos o el sentimiento de posesión. En efecto, para vivir separados, es necesaria una confianza plena en el otro.

Hay más romanticismo en las parejas que no viven juntas y también más pasión, dependiendo de las necesidades de cada cual. Sobre su amor no planea el miedo a aburrirse de la situación porque cada encuentro puede ser diferente y especial. Eso al menos es lo que nos cuentan de la teoría de las parejas LAT. Y también que el tiempo que pasan juntos es de mejor calidad. Suena bien, ¿verdad?

La mejor parte de las parejas que no conviven es la parte emocional, ya que son más conscientes de que se trata de una relación por amor y no por conveniencia o por inercia. Elegir y decidir son los verbos favoritos de las personas independientes que saben lo que quieren, así que el asunto pinta bastante saludable y alentador. Imaginamos que no será oro todo lo que reluce.

¿Qué problemas hay en las parejas que no viven juntas?

Funcionar, pueden funcionar. Eso está claro. Y tal vez mejor que las parejas que conviven, pero nos encontramos algunos inconvenientes en este ideal de parejas LAT.

+ Por un lado, está la falta de compromiso. Si muchas veces insistimos en no hacer de la relación de pareja el centro de tu vida, ¿será la pareja LAT la solución o será el otro extremo? Porque hay muchas personas que se niegan a dar el paso de la convivencia no por este ideal de amor sin convivir, sino por ese otro ideal de amor sin compromiso que en realidad ni siquiera es amor.

+ Y, por otro lado, está la aceptación de ambas partes. Porque para hacer algo diferente en la relación de pareja, para romper los esquemas tradicionales, las dos partes deben estar de acuerdo. Estar de acuerdo no es aceptar lo que no te queda más remedio que aceptar si quieres estar con la otra persona, sino que te guste la misma idea, la de vivir una relación de pareja en casas diferentes.

Lo cierto es que las parejas que no viven juntas rompen los esquemas relacionales y eso siempre es positivo si se hace por los motivos correctos. ¿Vivir juntos es necesario para tener una relación? Seguramente no, pero advertimos que la pérdida de vivir cada uno en su casa no es solo de problemas de convivencia, también te pierdes las ventajas de vivir en el mismo espacio y compartir esos momentos (buenos y malos) que mantienen el vínculo de la pareja.