El momento en el que una relación empieza a volverse seria

¿Ese chico es un rollo pasajero o algo más?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

No ocurre con todas las relaciones de pareja. Algunas empiezan a ser serias desde el primer momento, pero cada vez es más frecuente empezar como un rollo pasajero. Sin embargo, los pasajeros deciden no bajarse en la siguiente parada y quedarse en el tren y es entonces cuando una relación se vuelve realmente seria, un momento que no siempre sabemos detectar.

Señales de que una relación se vuelve realmente seria

La cosa empieza a ponerse seria cuando uno de los dos deja el cepillo de dientes en casa del otro, un gesto práctico, cotidiano y sin segundas intenciones que a algunas personas les produce pesadillas. El paso de rollo a pareja no siempre es evidente y hay que ir viendo las señales que van apareciendo gradualmente. Lógicamente si ya estáis viviendo juntos y te ha propuesto matrimonio, la cosa va en serio.

Pero hablamos de esas otras parejas que van con mucho tiento porque son de esas personas que nunca se enamoran o que pretenden no enamorarse nunca. Esas personas van despacio y si las muestras de pareja estable se producen de forma repentina suelen asustarse y desaparecer. No sabemos si para siempre, pero sí durante un tiempo. Es por eso que las relaciones se vuelven serias poco a poco.

En contra de lo que pueda parecer, decir 'te quiero' no indica que la relación vaya en serio. Sí es muestra de que va a por todas, por ejemplo, que te quiera presentar a sus padres. ¡Ay! Empezamos con el tema suegra. Pero más importante es que te quiera presentar a sus amigos. Un paso en falso con la presunta suegra o con los amigos y la relación retrocederá hasta los inicios.

Hay más señales de que la cosa se pone seria. Atenta a cuando él empieza a hablar en plural, puede aterrar al principio ese 'nosotros' que amenaza con tu independencia, pero en la mayoría de los casos es inofensivo. Sin embargo, hay dos momentos clave para darte cuenta de la seriedad que está adquiriendo la relación. Ese momento en el que decidís pasar vuestras primeras vacaciones juntos y ese otro momento inevitable y decisivo en el que pasáis una jornada en Ikea.