Mujeres y hombres: qué hacer con los defectos de tu pareja

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Nos han contado que tu novio tiene infinidad de defectos. Que antes no los tenía, porque era un tipo encantador que te hacía sentir la mujer más especial del mundo. Que antes era perfecto, pero de un tiempo a esta parte están surgiendo defectos en todos los ámbitos. Al principio eran unos detalles sin importancia, pocos, pero luego se fueron reproduciendo cual Gremlins pasados por la ducha. Es cierto que mujeres y hombres tienen que tolerar algunos defectos de su pareja. Pero, ¿cuál es límite? Te contamos lo que hay que hacer con los defectos de tu pareja.

Aceptar o no los defectos de tu pareja

La teoría de las relaciones de pareja aconseja tolerancia y aceptación cuando habla de convivencia y de defectos ajenos. Algo que no deja de resultar peligroso porque, al menor resbalón, termina en conformismo y en sumisión. Y es que el problema está en que la mayoría de las veces no sabemos lo que debemos aceptar y lo que de ninguna manera debemos tolerar.

He aquí uno de los mayores problemas de pareja, la aceptación de los defectos del otro, que está íntimamente relacionado con el sentimiento de culpabilidad de la mujer, con el desgaste de la convivencia y con el deseo de cambiar a tu pareja. Todo un mundo de interrelaciones en el que acabamos perdidas entre complicadas teorías. En cuestiones de pareja y, al contrario de lo que opinan los terapeutas de pareja, somos más partidarias de la tolerancia con límites.

Defectos de los hombres

La lista de defectos masculinos puede ser interminable a los ojos de una mujer, tal vez por aquello del espíritu crítico femenino. Y algunos de esos defectos son tan típicos y tópicos que nos hacen replantearnos el orden mundial cuando comprobamos que sí, que nuestra pareja también los tiene. Los más clásicos defectos masculinos suceden entre las paredes del cuarto del baño. No bajar la tapa del inodoro, dejar la toalla en cualquier lugar menos en el toallero, dejar el jabón lleno de pelos, no limpiar la bañera, la ropa tirada por el suelo...

¿Te suena esta estampa? Es tan típica que podríamos clasificar estos defectos de los hombres en el baño como una especie de malformación genética. Mención especial ( y hasta de honor) merecen esos defectos de comportamiento que derivan en incapacidades para escuchar, para consolar o para sorprender. Por no hablar de esa mutación que sufren de novios a espectros cuando se abrazan a la Play.

Defectos de las mujeres

Pero no queremos parecer partidistas, ni mucho menos sexistas, así que tenemos que dedicar un momento a reflexionar sobre esos defectos femeninos que hacen tambalearse una relación de pareja. Parece ser que las mujeres tenemos tendencia al control, a organizarlo todo y a demostrar que tenemos razón. Nuestra necesidad de hablar también resulta un defecto importante a los ojos (y oídos) de los hombres, así como esa manía de intentar resolver cualquier malentendido.

Tampoco llevan bien los hombres que tardemos tanto en prepararnos, que organicemos eventos familiares o que se nos vaya el tiempo de compras. Aunque todos esos defectos se convierten en meras anécdotas frente al defecto por excelencia, ese al que más temen los hombres, que es la complicidad que tenemos con nuestras amigas.

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