Por qué muchas parejas rompen en verano

Qué tipo de parejas sufren esta

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

parejas rompen en verano

Con el verano llegan las vacaciones y se rompe la rutina. Pero esta ruptura de la rutina, que tanto buscamos a lo largo del año, puede ocasionar también la ruptura de la relación de pareja. Así nos lo dicen las estadísticas y los despachos de abogados que ven en septiembre el mes de los divorcios y las separaciones. Nos preguntamos por qué muchas parejas rompen en verano y si hay alguna forma de evitarlo.

¿Qué tipo de parejas rompen en verano?

Mientras los solteros ven la llegada del verano y las vacaciones como la época ideal para vivir una breve pero intensa historia de amor, las parejas temen la época estival por ser propicia para el desamor. Muchas parejas rompen en verano, es cierto, pero que no cunda el pánico. La maldición veraniega no afecta a las parejas felices, sería más apropiado decir que muchas parejas con problemas rompen en verano.

¿Por qué rompen las parejas en verano? No deja de ser contradictorio que precisamente la época del año que esperamos con más ganas sea el desencadenante de una ruptura, de un punto y final en una relación, de una "hasta aquí". La respuesta es sencilla y la encontramos en la cantidad de tiempo compartido que la pareja pasa en vacaciones.

Insistimos en que las relaciones que marchan bien no tienen por qué temer esta maldición veraniega; al contrario, las vacaciones o un viaje juntos pueden unir mucho más a estas parejas felices y revitalizar una pasión hace tiempo olvidada por el ajetreo del día a día o por el estrés de los trabajos. Pero si la pareja está en crisis, pasar tanto tiempo juntos parece ser mortal.

Las vacaciones de una pareja en crisis

Las vacaciones de una pareja en crisis

La mayor parte del año vamos corriendo, estresados por las obligaciones laborales, familiares y sociales, los recados, el médico, las facturas, llevar el coche al taller, las tareas domésticas... Así que llegas a casa y no te apetece tener una discusión de pareja constructiva, una de esas discusiones en las que se aclaran todos los puntos con honestidad, con empatía y con ganas de solucionar el conflicto.

Llegas a casa y escondes los problemas bajo la alfombra. Ya saldrán en cualquier otro momento, pero ahora no puedes con ellos, ahora sigues corriendo. Y llega el verano, los días se alargan, las responsabilidades se reducen y puede que las vacaciones os lleven a pasar tanto tiempo juntos como soñabais al principio de la relación, pero no es raro encontrarte tumbada en la playa con una pareja a la que apenas reconoces.

Y con tanto tiempo libre es el momento en que esas rencillas que estaban bajo la alfombra reclaman su atención, todos esos problemas sin resolver, los malentendidos sin aclarar, las ofensas y también las dudas sobre el estado de la relación. No merece la pena dejarlas pasar otro año más, es el momento. Justo ahí, en el apartamento de la playa cuando deberíais estar disfrutando de vuestros días libres, pero no lo estáis haciendo.

¿Se puede evitar la maldición veraniega?

Las rupturas de las parejas en período estival

En este punto nos preguntamos si es posible evitar esta maldición veraniega, si es posible superar la crisis y evitar la ruptura. Y sin pretender retrasar lo inevitable, es cierto que hay algunas cosas que puedes hacer antes, durante y después del verano:

+ No metas los problemas de pareja en la maleta. Esconder los problemas, esperar a que llegue un buen momento para hablar de ellos no funciona porque nunca encontrarás ese mejor momento. No los dejes para las vacaciones y ve ligera de equipaje.

+ Aprovecha el momento. Estáis de vacaciones, tenéis todo el tiempo del mundo para hablar de vuestra relación y para decidir si no podéis seguir juntos o podéis intentarlo con más ganas. Las vacaciones también son un buen momento para organizar un buen equipo en pareja. 

+ Un nuevo aire a la relación. Aprovechar el tiempo libre en positivo y no en negativo es de sabios. ¿Y si le dais un nuevo aire a vuestra relación? Con las cosas claras, con la comunicación como vínculo fundamental y con propuestas de cambio, podéis acabar el verano reforzados. ¿Acaso no merece la pena intentarlo?