Sí, romper en la era Instagram es duro

Laura Sánchez, Filóloga

Tú vives feliz con tu relación de pareja, subiendo a las redes sociales fotos preciosas de vuestro amor. Que el mundo lo sepa, que eres feliz con tu pareja, pero un día tu felicidad se desvanece y con ella las publicaciones en Facebook e Instagram. Tu relación se hace añicos y toca superar la ruptura. Y sí, lamentamos comunicarte que romper en la era Instagram es duro, muy duro.

Los preliminares de la ruptura

Romper en la era Instagram es más duro e, incluso, más doloroso que cuando lo hacías en persona, en el cara a cara, en el vis a vis. ¿Por qué? Por la incertidumbre que generan los momentos previos al trágico desenlace y porque, bien sea tu pareja estable o ese rollo habitual, tu hasta ahora pareja utiliza las redes sociales para acabar con lo vuestro sin manifestarse, sin decir nada, con lo que te deja en un limbo sentimental en el que no sabes si ha roto o no.

De esta forma se explica que el personaje en cuestión ya no te regale tantos likes, que apenas comente en tus publicaciones cuando antes dejaba ver la química que existía entre vosotros, que sus mensajes privados sean cada vez más espaciados y más impersonales. Y mejor no hablamos del Whatsapp y de su falta de tiempo para responderte. Algo ocurre, es evidente. Pero no puedes estar segura de nada porque nadie te ha dicho 'se acabó'. Ni te lo van a decir, hazte a la idea.

La ruptura ghosting, la moda más cruel

La era Instagram fomenta el tipo de rupturas ghosting. Que no te asuste el anglicismo, porque se trata del 'se fue a por tabaco y no volvió' de toda la vida, esas rupturas en la que tu novio o rollo desparecen de tu vida de la noche a la mañana sin darte ni una explicación. No te da una excusa terrible para poner el punto y final, no te ha dicho el necesario 'no eres tú, soy yo' ni otra estupidez parecida. Nada de nada. Vacío.

Si una ruptura ya te deja la autoestima por los suelos, que te ignoren de esa manera te deja en un estado de confusión y desolación que puede llegar a la angustia vital cuando te das cuenta de que no es que haya desaparecido de la faz de la tierra, es que se ha esfumado de tu vida para siempre. Porque no es que no conteste porque ha perdido el móvil o ha tenido un accidente que le ha dejado sin memoria en un hospital en el extranjero, no, no, no. Tu ex habla, habla con todos menos contigo, que tú le has visto conectado hace tres minutos. ¿Y por qué sabes que está conectado?

El stalkeo como tortura para mantener el dolor

Estás en el sofá con una mantita, en pijama y llorando tu desamor como cualquier persona en cualquier época de la Humanidad. El añadido en la era Instagram es el ordenador o el smartphone, tu peor enemigo en estos momentos de drama sentimental. Estás a punto de hacerlo. Tu gato te mira con resignación porque sabe lo que estás a punto de hacer.

Vas a stalkear a tu ex, lo que viene a ser el cotilleo de toda la vida pero en formato virtual. Vas a investigar qué está haciendo, quién es esa amiga a la que ha etiquetado y dónde, cómo y con quién ha pasado el fin de semana. Tu gato te dice que no lo hagas. Los psicólogos te dicen que no lo hagas. Tus amigas te dicen que no lo hagas. Y nosotras te decimos que no lo hagas.

Pero da igual, porque vas a hacerlo de todas formas. Vas a espiar a tu ex en las redes sociales, tal y como hacemos nosotras, los psicólogos y tus amigas. Y hasta tu gato lo haría si pudiera, por más que sea evidente que es una forma de tortura más y que no hace más que retrasar la superación de la ruptura. Esto nos lleva a tener muy muy en cuenta el siguiente paso.

Y ¿cómo te olvido en la era Instagram?

Llegamos a la delicada decisión de cortar por lo sano. ¿Y si bloqueas a tu ex? Está claro que no eres capaz de sobrellevar una ruptura civilizada porque te has pasado los últimos días cotilleando las actividades de tu ex en las redes sociales y también interpretando cada interacción que ha tenido. No, el postureo de equilibrio emocional no funciona. Así que toca tomar una decisión drástica.

Hay que bloquear a ese exnovio. En todas partes. No basta con dejar de seguir, es mejor bloquearle, no vaya a darle un arrebato de nostalgia y se le ocurra enviarte un Whatsapp o llamarte precisamente el día que estás levantando cabeza. Tú bloquea, que desaparezca de tu vida durante un tiempo. Si más adelante, cuando ya lo tengas superado, crees que merece la pena retomar el contacto siempre puedes explicarle que el bloqueo lo recomiendan 9 de cada 10 terapeutas de pareja, que tú no querías pero era necesario.

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