Cómo reparar la piel estropeada

Marta Valle

De forma independiente a la predisposición que posea nuestra piel a encontrarse de una determinada forma –seca, mixta o grasa- existen una multitud de factores que pueden intervenir en una degradación progresiva de la dermis. La herencia genética, la alimentación, la climatología, el estrés, los cambios hormonales o la contaminación pueden resultar decisivos a la hora de estropear nuestra piel. Los cuidados, dado el caso, resultan fundamentales para recuperar una cierta calidad cutánea, sin embargo, también podemos usar técnicas basadas en el maquillaje para cubrir los desperfectos más patentes, especialmente si se trata de nuestro rostro.

Cómo limpiar, hidratar y maquillar una piel estropeada

El primer rasgo que deberíamos analizar si nos encontramos con que nuestra piel está excesivamente estropeada es la alimentación. Nos parezca o no importante esta cuestión, llevar una rutina alimentaria sana y equilibrada resulta fundamental a la hora de mantener la dermis nutrida e hidratada. Para ello, deberemos consultar con profesionales en nutrición que nos guíen en la búsqueda de la dieta más adecuada a nuestro caso. Si a pesar de ello, nuestra piel sigue encontrándose en un estado deplorable, habremos de descartar posibles enfermedades dermatológicas y acudir, por tanto, a soluciones cosméticas.

La clave para poder curar una piel dañada reside en permitir que las células sanas se formen con la mayor rapidez posible con el objetivo de reparar la superficie cutánea de un modo eficaz. Para ello, tendremos que mantener el área lo más hidratada y limpia que nos sea posible, por lo que en primera instancia podremos utilizar agua y peróxido de hidrógeno –especialmente si tenemos algún tipo de infección cutánea- para poder aplicar posteriormente productos cosméticos específicos para las funciones descritas.

Durante el proceso de sanación de la piel estropeada y hasta que se conformen las nuevas capas con efectividad, podemos ocultar los desperfectos mediante la utilización de maquillaje. Después de haber limpiado la zona dañada y haber aplicado una fina capa de vaselina, podemos usar maquillaje corrector con tonos amarillos para ocultar las zonas más irritadas y enrojecidas. Si utilizamos un pincel, debemos asegurarnos de que esté muy limpio de modo que mantengamos alejados los gérmenes de las zonas en las que la piel se encuentre en peor estado.