¿Cuándo no debes hacerte un piercing?

Todo lo que debes conocer a la hora de hacerte un pendiente

Sonia Murillo

Hacerte un piercing, al igual que un tatuaje, en determinadas circunstancias no es del todo recomendable. Así que si atraviesas alguna de estas circunstancias que te enumeramos, lo mejor es que esperes a que se resuelvan antes de someterte a una perforación o, incluso, que te olvides de ellas en algunos casos. Repasamos los lugares, situaciones y enfermedades con las que es preferible dejar los piercings de lado debido a las complicaciones que pueden surgir.

¿Cuándo no puedes hacerte un piercing?

+ Momentos emocionales: si estás atravesando un momento emocional complicado como puedes ser una ruptura, un piercing no te hará olvidarte de él y lo más probable es que acabes arrepintiéndote de tu decisión. Espera un poco a que te encuentres mejor y medita bien tu decisión y, si sigues estando seguro, adelante. Otro momento poco recomendable para hacerse un piercing son los primeros días de una relación, quizá te entre el impulso de hacerte un pendiente con esa persona especial que acabas de conocer, pero cuidado, también podrías arrepentirte luego.

+ Enfermedades: si padeces una enfermedad grave es mejor que te olvides del piercing, al menos de momento. Ya te lo harás cuando la superes. Asímismo, si tienes alguna dolencia crónica como la diabetes o la hemofilia tampoco es muy recomentable someterse a una perforación. Ante otros casos de enfermedades leves como una gripe o un resfriado también es mejor esperar. Tus defensas estarán más bajas y será más probable que tu agujero se infecte. Aunque no es una enfermedad, durante el embarazo tampoco merece la pena arriesgarse a hacerse un piercing.

+ Edad: la única edad a la que está prohibido hacerse un pendiente es cuando eres menor de edad. No obstante, si cuentas con la autorización de tus padres o tutores, podrás llevarlo a cabo. Es probable que si tienes más de 40 o 50 años no sientas mucho interés por hacerte un piercing, pero no está prohibido ni mucho menos, así que si te apetece, lánzate.

+ Lugares: hay ciertas partes del cuerpo en las que es más arriesgado y doloroso hacerse un piercing, como por ejemplo la boca o los genitales. Sin embargo, hay otros lugares aún menos recomendables por lo expuestas que están a que el pendiente se enganche en cualquier lado y te acabe arrancando a piel. Son, por ejemplo, los piercings que se llevan en la espalda, la parte trasera de las piernas o las muñecas.

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