¿Cuántos lácteos debes tomar al día?

Cantidades de lácteos correctas según la edad de la persona

Lidia Nieto

cuántos lácteos debemos de tomar al día

Toda persona que lleve una vida activa y que tenga como objetivo una dieta sana sabe que esta debe de ser, ante todo, equilibrada y que no se debe suprimir ningún tipo de alimento porque, a la larga, esta circunstancia puede provocar problemas para el organismo y la salud.

A pesar de ser uno de los alimentos esenciales en una dieta equilibrada, el consumo actual de leche y productos lácteos entre la población no alcanza las cantidades necesarias para una correcta alimentación. Los lácteos contienen proteínas, lípidos, hidratos de carbono, vitaminas y minerales como el calcio, el potasio, el magnesio, el zinc o el fósforo.

Su presencia en nuestra dieta es muy importante, porque si no se consumen lácteos es muy difícil conseguir ingestas adecuadas de calcio, elemento fundamental para la mineralización ósea y la homeostasis metabólica.

Dinos qué edad tienes y te diremos qué cantidad de lacteos debes tomar al día

Según nos explica Ángel Gil, Catedrático de Bioquímica y Biología molecular en la Universidad de Granada, "no hay cantidades específícas para los distintos grupos de edades. Las recomendaciones de ingesta de nutrientes y, por tanto, la frecuencia de consumo de alimentos se establece para niños de 1 a 6 meses, niños de 6 a 12 meses, niños de 1 a 3 años, niños de 6 a 12 años, adolescentes de 12 a 18 años, adultos de 18 a 65 años y para mayores de 65 años. También se establecen recomendaciones específicas para mujeres gestantes y mujeres en periodo de lactancia. Para un adulto sano entre 20 y 65, una ingesta apropiada puede ser de 2 a 3 lácteos al día, por ejemplo, dos raciones de leche y una de yogur, o una ración de leche, una de yogur  y una de queso, dependiendo también de las preferencias personales". 

Lo que sí se destaca es la importancia en los distintos colectivos, por ejemplo, para los deportistas por su aporte vitamínico; en los niños y adolecentes, porque favorece un buen crecimiento y desarrollo; en adultos, por su contribución a una alimentación equilibrada; en la mujeres, por sus beneficios en momentos claves como embarazo, lactancia y menopausia y, en la tercera edad, por su facilidad de consumo y masticación y, como no, por su aporte de proteínas de alto valor.