Remedios caseros para la artritis

Marta Valle

Remedios caseros para la artritis

La artritis supone una inflamación de las articulaciones que se caracteriza por la presencia de un cuadro sintomático protagonizado por la hinchazón, los dolores, la deformidad y la rigidez en la propia articulación. Las zonas corporales más afectadas por esta patología son los dedos de las manos, las rodillas, los dedos de los pies, los codos, las muñecas y los hombros, aunque también pueden presentarse casos en otras como la espalda, el cuello y la cadera. Se trata, por tanto, de una enfermedad que requiere de un tratamiento médico específico y constante. En aras de complementarlo, podemos recurrir a unos cuantos remedios caseros.

Aliviar los síntomas de la artritis con remedios caseros

El jengibre es uno de los remedios caseros más eficaces a la hora de remitir los dolores vinculados a una enfermedad como la artritis. Es una planta que contiene gingeroles, unos fitonutrientes muy potentes que ayudan a acabar con la inflamación. Por si no fuera poco, también contiene antioxidantes con los que limpiar de toxinas las articulaciones afectadas. Podemos preparar una suerte de infusión agregando dos cucharadas pequeñas de jengibre en polvo a una taza de agua hirviendo. Como segunda opción, podemos masajear las articulaciones doloridas con aceite de jengibre.

Otro complemento casero a los fármacos específicos para tratar la artritis redunda en la utilización de tila. Las flores del tilo poseen propiedades diaforéticas, es decir, que disponen la capacidad de incrementar la sudoración del organismo. A través del sudor, el cuerpo es capaz de eliminar muchas toxinas, lo que permite aligerar las articulaciones y, por extensión, disminuir las molestias provocadas por este tipo de enfermedades.

Las aplicaciones directas de calor y frío pueden suponer buenos remedios caseros para tratar diferentes estados provocados por la artritis. Por un lado, el calor es bueno para esta enfermedad en tanto en cuanto ayuda a dilatar los vasos sanguíneos, estimula la circulación de la sangre y alivia la rigidez de las articulaciones. Por otro lado, si estas articulaciones se encuentran muy inflamadas, podemos aplicar compresas frías con el objetivo de resolver esta circunstancia.