Dolor de espalda por pasar mucho tiempo sentado

Marta Valle

Dolor de espalda por pasar mucho tiempo sentadas

Pasar mucho tiempo sentadas incrementa el riesgo de padecer dolores en la espalda de forma frecuente. O eso, al menos, parecen indicar numerosos estudios realizados al respecto de esta cuestión. Sin embargo, parece muy sencillo aconsejar, por parte de medios y expertos, evitar el sedentarismo pero cuando se trata de una característica intrínseca al desarrollo de nuestro propio trabajo, parece difícil disponer de la capacidad para modificar esta conducta. Existe la posibilidad de compensar este hecho mediante la práctica moderada de ejercicio o a través de la corrección de la higiene postural.

Consecuencias del sedentarismo sobre nuestra espalda

La atrofia muscular supone una de las principales consecuencias que se derivan de pasar mucho tiempo sentadas. Se pierde masa muscular de forma progresiva haciendo disminuir paralelamente la fuerza en la zona provocando que hasta los pesos más ligeros generen continuas contracturas. Si a esta debilidad le sumamos una tendencia progresiva a la obesidad tenemos la fórmula perfecta para que aumenten los factores de riesgo que pueden inducir numerosas problemáticas en la parte posterior de nuestro cuerpo.

La inactividad física resulta otra de las consecuencias asociadas a pasar un tiempo excesivo en posición sentada, lo cual, a su vez, empeora los reflejos permitiendo que la musculatura de la espalda se contraiga de manera inadecuada o a destiempo y, por tanto, sea más sencillo provocar contracturas en esta zona corporal. El sedentarismo propicia también la adopción de una mala higiene postural que, a su vez, incrementa la presión de los discos intervertebrales facilitando el desarrollo de hernias y fisuras.

Para prevenir y contrarrestar un escenario en el que nos encontremos mucho tiempo sentadas, ya sea voluntaria o involuntariamente, podemos llevar a cabo una serie de acciones. En primer lugar, debemos cumplir las normas básicas de higiene postural, intentando levantarnos de nuestro asiento para descansar y estirar las piernas cada 45 minutos aproximadamente. También hemos de llevar a cabo una ejercitación física de carácter moderado intentando caminar, correr, montar en bici o nadar durante 30 minutos unos 3 o 4 días a la semana. Por último, podemos llevar a cabo rutinas de musculación para fortalecer la espalda y evitar el desarrollo de continuos dolores.