Medicamentos naturales sin efectos secudnarios para el dolor de espalda

Marta Valle

Somos testigos, cada vez con mayor frecuencia, de los enormes avances que está realizando la medicina para hallar curas que minimicen los efectos dispuestos sobre los propios mecanismos que tiene el cuerpo para hacer frente a una enfermedad. De estas investigaciones surge una forma totalmente innovadora de hacer frente a diversos tipos de anomalías médicas –especialmente las musculares que afectan a la espalda- como es la medicina biorreguladora, una cura de origen natural en la que el organismo interviene de forma activa en sus propios mecanismos de recuperación.

Medicina biorreguladora para hacer frente a los dolores de espalda

Recientemente, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha editado una guía en la que recomiendan la inclusión de la medicina biorreguladora como una alternativa terapéutica adicional para tratar los dolores en la espalda. Como sabemos, se trata de un problema muy recurrente en las mujeres y supone la segunda causa más extendida de bajas laborales. Por lo que una técnica que no disponga efectos secundarios nocivos sobre el organismo y que, además, tenga un origen absolutamente natural podría hallar un alto grado de aceptabilidad entra las pacientes.

Esta medicina activa una serie de principios que permiten al organismo potenciar los propios recursos que dispone para solventar dolencias relacionadas con la parte posterior de nuestro cuerpo. Hay que tener en cuenta que aunque estas sustancias puedan ser de fácil acceso en el mercado, los tratamientos que las incluyan deben contar siempre con la prescripción y recomendación de un profesional colegiado. De esta forma, y gracias a los enormes beneficios que parece presentar esta medicina biorreguladora, podríamos llegar incluso a encontrar remedio a problemas que venimos arrastrando desde hace tiempo.

Estos fármacos biorreguladores se componen de una serie de principios activos de origen tanto mineral como vegetal en dosis similares a las que se encuentran en nuestros propios sistemas inmunológicos. Modulan y restauran el funcionamiento de los músculos durante una lesión y son capaces de intervenir positivamente en muchos problemas relacionados con la inflamación de la espalda. De esta forma, resulta posible compensar efectivamente los tratamientos a base de corticoides o antiinflamatorios, fármacos todos ellos que pueden disponer efectos secundarios sobre nuestro cuerpo.