Menopausia, osteoporosis y lumbago

Marta Valle

La osteoporosis es una consecuencia natural derivada del propio paso del tiempo. Sin embargo, las mujeres durante la menopausia tienden a padecer una reducción más severa de la densidad ósea que los hombres de la misma edad. Este fenómeno ocurre cuando los huesos comienzan a perder un porcentaje importante de su densidad mineral y, por lo tanto, las alteraciones en el tejido óseo y la disminución de masa ósea impiden que los huesos se regeneren correctamente. Aunque a día de hoy existe mucho debate acerca de esta cuestión, existe la posibilidad de que el desarrollo de este proceso conlleve la aparición de anomalías en la espalda tales como el lumbago.

Efectos de la osteoporosis sobre la salud de la espalda en la menopausia

Cuando las mujeres comenzamos a desarrollar la menopausia los niveles de estrógenos en nuestro organismo comienzan a descender de forma brusca, lo que puede generar una pérdida directa de masa ósea puesto que estas hormonas, por regla general, son las encargadas de proteger nuestros huesos. Esta es la razón por la cual, el desarrollo de una enfermedad como la osteoporosis en las mujeres se incrementa exponencialmente cuando llegamos a esta etapa vital.

Tanto la osteoporosis como las fracturas producidas por dicha patología son factores causantes de un gran número de dolores musculares en la zona de la espalda. Hay que tener en cuenta que se trata de una dolencia que es capaz de alterar la curvatura normal de la columna vertebral y, por tanto, exponer a las vértebras a soportar de forma irregular el peso corporal. Cuestión ésta que puede derivar en el desarrollo de una lumbalgia.

Para prevenir el desarrollo de la osteoporosis durante la menopausia y, por tanto, las posibles consecuencias en forma de dolores en la espalda, resulta imprescindible seguir una serie de pautas con el objetivo de conseguir un estilo de vida saludable. Para ello debemos prestar atención a factores como la nutrición -incrementando el consumo de calcio-, el ejercicio físico moderado, la exposición solar diaria y los suplementos vitamínicos y minerales como el citrato de calcio o el carbonato de calcio.