¿Sirven el ibuprofeno y el paracetamol para los dolores de espalda?

Marta Valle

Dos de los revulsivos más comunes a la hora de tratar los dolores relacionados con la parte posterior de nuestro cuerpo pasa por la prescripción –en algunos casos automedicación- por parte del facultativo de analgésicos y antiinflamatorios. El paracetamol es uno de los analgésicos por antonomasia y, probablemente, uno de los medicamentos más recurrentes a la hora de aliviar las molestias musculares. Por su parte, el ibuprofeno es uno de los antiinflamatorios más vendidos en farmacias y establecimientos autorizados. Sin embargo, recientes estudios científicos han puesto en vilo la eficacia real de dichos fármacos para las dolencias mentadas.

Eficacia del ibuprofeno y el paracetamol para tratar el dolor en la espalda

Un estudio reciente realizado en la Universidad de Sydney ha revelado que el paracetamol podría disponer usos relacionados con el tratamiento de dolencias leves como el resfriado, el dolor de cabeza, los problemas dentales o los periodos menstruales. Sin embargo, y según las pruebas realizadas por los investigadores, podría no tener efecto alguno sobre una anomalía tan generalizada como el dolor de espalda. Durante el estudio, se suministraron a los pacientes dosis regulares de este fármaco tres veces al día durante cuatro semanas. Una vez finalizado el estudio, apenas se encontraron diferencias en la recuperación de las personas que habían tomado el medicamento con respecto a las que no lo ingirieron.

En lo referente al ibuprofeno nos encontramos con un escenario radicalmente diferente puesto que, en este caso, los estudios científicos respaldan la eficacia de los antiinflamatorios no esteroideos –grupo al que pertenece este medicamento- para aliviar el dolor y reducir la limitación de la movilidad que caracteriza a los dolores agudos en la espalda. Aunque este tipo de fármacos cuentan con un ligero riesgo debido a sus efectos secundarios, los médicos cuentan con el respaldo de la comunidad científica a la hora de prescribirlos.

Sea como sea, una vez detectado un dolor en la espalda que nos incapacite para realizar nuestras tareas diarias, habremos de acudir a la consulta de nuestro médico de cabecera con el objetivo de conseguir un tratamiento adecuado a nuestro caso específico con el objetivo de acelerar la recuperación lo máximo posible.