Trucos para el insomnio: sencillos hábitos para dormir bien

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

En muchos casos el insomnio necesita un tratamiento médico. Pero en otros muchos casos, no podemos dormir porque nosotras mismas saboteamos nuestro ciclo del sueño, por malos hábitos, porque no sabemos gestionar nuestras preocupaciones o por mala organización. Cuando no se trata de un insomnio crónico, sino que últimamente estamos empezando a tener problemas para dormir, debemos actuar. Hemos encontrado algunos trucos sencillos para dormir mejor.

Trucos fáciles para dormir bien

- Es muy importante si queremos tener una buena calidad de sueño y no despertarnos varias veces por la noche cenar ligero. Las cenas copiosas son uno de los principales enemigos del sueño así que será mejor hacer nuestra la teoría de que hay que desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.

- Si cuando nos metemos en la cama no podemos dormir porque le estamos dando vueltas a las preocupaciones y nos vienen a la mente imágenes desagradables, podemos incluir en esas escenas un mando a distancia imaginario y cambiar de canal hasta que encontremos una imagen que nos tranquilice y nos haga sentir mejor.

- La televisión queda desterrada del dormitorio. O, al menos, debemos abandonar la costumbre de dormirnos con el televisor encendido. El mismo caso, es decir, ningún caso, debemos hacerle a última hora de la noche y mucho menos estando ya en la cama al ordenador o al teléfono móvil.

- Unas gotas de aceite esencial de lavanda en la almohada puede inducirnos a un sueño más relajado y sin contratiempos.

- Hay que evitar a toda costa y ya desde la tarde a cualquiera de los enemigos del sueño, como el café, el té o el alcohol. De la misma manera, las discusiones de pareja o familiares, si no se pueden evitar, al menos debemos dejarlas resueltas antes de meternos en la cama.

- Para esos días de verano en los que no podemos dormir por el calor asfixiante, un sencillo truco es meter la funda de la almohada unos minutos en el frigorífico. Así podemos dormirnos con una sensación más fresca.

- La temperatura de la habitación, en cualquier caso, es muy importante para tener una buena calidad de sueño. Ni mucho frío ni mucho calor. La temperatura debe estar entre 18º y 22º dependiendo de las necesidades de cada persona. Y tampoco conviene acostarse con mucha luz o con ruido.

- El orden y la limpieza en el dormitorio también pueden definir nuestro descanso nocturno. Hay que eliminar muebles y objetos innecesarios y mantener la habitación limpia. Así, estaremos más cerca de concienciarnos de que la cama es para dormir.

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