Cuándo acudir al ginecólogo en la menopausia

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Muchas mujeres creen que llegadas a una edad ya se pueden olvidar de las temidas revisiones ginecológicas. Sin entrar en por qué consideramos un drama ir al ginecólogo, podemos afirmar que la revisión ginecológica es de obligado cumplimiento en todas las etapas vitales.

Es cierto que la menopausia marca el fin de la edad reproductiva, que una vez pasada la menopausia, podemos olvidarnos de los métodos anticonceptivos. Pero es que resulta que la revisión ginecológica no tiene como único objetivo la anticoncepción, sino detectar posibles problemas ginecológicos y resolverlos a tiempo.

Problemas ginecológicos en la menopausia

Que una vez llegada la menopausia no tengamos que ocuparnos de los anticonceptivos no evita que podamos padecer algún problema ginecológico. Al contrario, ya sabemos que algunos de los trastornos de la menopausia más frecuentes tienen que ver con la ginecología, como el dolor en las relaciones sexuales, la sequedad vaginal o incluso las pérdidas de orina.

Todos ellos síntomas de la menopausia que deben ser tratados cuanto antes por un ginecólogo. Pero aún hay más. No debido a la menopausia, pero sí por la edad, aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, por lo que las mamografías deberán hacerse de forma regular pasados los cincuenta años.

También sabemos que la disminución de hormonas debilita considerablemente la flora vaginal, algo que hace frecuente la aparición de infecciones por hongos. No podemos olvidar que este tipo de infecciones vaginales deben ser revisadas por un especialista, sobre todo, si son recurrentes.

Cuándo acudir al ginecólogo

Lo cierto es que la menopausia no es en absoluto una época en la que podamos olvidarnos de la visita al ginecólogo. Lo ideal sería incluso reforzar esas visitas durante la perimenopausia, es decir, al notar los primeros síntomas de la menopausia, ya que será el ginecólogo quien mejor conozca nuestro organismo y nuestro estado de salud en el caso de proponer una terapia hormonal sustitutiva.

La misma necesidad de acudir al ginecólogo la encontramos cuando empiezan los sangrados irregulares debidos a la menopausia. No podemos obviar la irregularidad de la menstruación solo por creer que es cosa de la edad o que ya nos toca. Porque un sangrado irregular puede anunciar, efectivamente, la llegada de la menopausia, pero también la presencia de quistes o tumores.

Así pues, si para cuando lleguemos a la menopausia aún no hemos conseguido vencer nuestro miedo al ginecólogo, seguramente no podremos hacer nada. Pero con miedo, vergüenza, pudor o lo que sea, debemos obligarnos a cumplir rigurosamente cada revisión ginecológica. Es el único medio para evitar problemas en un futuro.