Migraña ocular: aprende a detectarla

La migraña ocular se manifiesta a través de un trastorno de la visión

Lidia Nieto

Lucía estaba colocando los libros que su pequeña había dejado tirados en el sofá del comedor cuando empezó a tener dificultades en la visión. Se sentó en el sofá, pero una sensación de mareo y una imposibilidad para ver bien se apoderó de ella. "No sabía lo que me pasaba, solo que no veía bien, que duplicaba la visión de la parte derecha", recuerda. Esperó unos minutos para comprobar si podía volver a fijar bien la mirada en lo que estaba haciendo, pero no notó ninguna mejoría, así que inmediatamente se encaminó al hospital. Allí, después de hacerle una analítica y un escaner y descartar cualquier problema cardiovascular, le dijeron que lo que había sufrido era una migraña ocular, también conocida como migraña oftálmica o migraña retinal. 

¿Qué es la migraña ocular? 

Las migrañas oculares se manifiestan a través de diferentes trastornos de la visión y sin apenas rastro de un dolor fuerte de cabeza (migrañas simples), lo que hace que el paciente se asuste pensando que tiene algo de gran gravedad. En las migrañas oculares sí hay dolor de cabeza, aunque este no aparece hasta pasados los 30 minutos o, en el caso de Lucía, hasta casi las tres horas después. 

Síntomas de la migraña ocular

Los principales síntomas de la migraña ocular están relacionados con problemas de visión: 

+ Tus ojos rechazan cualquier estímulo a la luz, de ahí que solo quieras estar a oscuras. 

+ Empiezas a ver doble. 

+ Pierdes la visión de un ojo. 

+ Comienzas a ver centellos o luces parpadeantes en los dos ojos o solo en uno.

+ Y menos frecuentes en una primera fase inicial estarían los vómitos, las naúseas y los dolores de cabeza. 

¿Qué pasa después de una migraña ocular? 

Como hemos señalado más arriba, el dolor de cabeza que produce la migraña ocular aparece tiempo después y, cuando lo hace, suele ser bastante intenso. Además, el paciente se queda unos días con "resaca": cansancio extremo y mucha debilidad.

+ Lo más recomendable, aunque se piense que es algo pasajero, es mantener reposo durante al menos 48 horas después de sufrir este episodio. 

+ También es aconsejable acudir al médico de cabecera para que te evalúe y, si lo considera necesario, enviarte al neurólogo a que te haga alguna prueba más. 

+ En algunos casos se puede solicitar una revisión con el oftamlólogo para que descarte cualquier afección peligrosa para la vista. 

+ Realiza algún tipo de ejercicio: el pilates o el yoga te ayudarán a liberar estrés. 

+ Cuida tu alimentación e incluye alimentos saludables. 

+ Y, como último consejo, te recomendamos que te hagas un diario con las que actividades y alimentos que has ingerido los días previos para, si se vuelve a repetir, comprobar si ha podido haber algún patrón que se ha repetido. 

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