Trucos para conservar bechamel rica y cremosa (como el primer día)

Consejos para que la bechamel no se estropee tan rápido en la nevera o en el congelador

Sandra Llorente

Hay que reconocer que cuando se hace bechamel en casa la mayoría de las veces no dura más de un día (por no decir horas), porque si sale rica, es una especie de vicio delicioso que no puedes parar de probar. Sin embargo, puede que nos apetezca hacer un poco más para tenerla conservada para hacer unas croquetas otro día, añadirla a la lasaña o quizás sobre unas ricas verduras. Pero ¿sabemos cómo conservarla? Si no sabes la respuesta, no te preocupes, en Diario Femenino te damos unos trucos maravillosos para conservar la salsa bechamel rica y cremosa como el primer día.

Qué es la salsa bechamel

Si no conoces esta deliciosa salsa, ¡no sabes lo que te estás perdiendo! Y si sueles degustarla, quizás te interese saber que su origen se remonta a la cocina francesa e italiana tradicional. Se llama bechamel, besamel, besamela o salsa blanca y se elabora con solo tres ingredientes: harina de trigo, leche y mantequilla. Aunque hay que decir que hay muchas variantes en las que se adereza con pimienta o nuez moscada, se realiza con aceite en vez de mantequilla o incluso con harina de maíz (y otra fécula) en sustitución a la de trigo. Es más, los veganos y los intolerantes a la lactosa hacen bechamel con leches vegetales ¡y está buenísima!

Aunque no hay un acuerdo total sobre el origen de la bechamel, parece que su creador fue Louis de Béchameil. Este era el mayordomo principal del rey Luis XIV, un rey conocido por su exquisito gusto culinario. Parece que Béchameil le cocinó al rey una salsa de su invención realizada con jugo de carne y chalotes. Al rey le gustó tanto que se empezó a introducir en los festines de la corte y poco a poco se popularizó, al principio con el nombre de Béchameil hasta transformarse en bechamel. Con el tiempo, el jugo de carne se sustituyó por la leche, un ingrediente mucho más económico para las clases menos favorecidas.

La bechamel se usa en diferentes platillos del mundo. Es la base de las deliciosas croquetas españolas (en este caso una bechamel más espesa mezclada con otros ingredientes, como jamón, pollo, queso o setas, por decir algunos). También se usa para dar jugosidad a la lasaña italiana o en el famoso sándwich francés croque-monsieur (un delicioso sándwich crocante de jamón y queso). También la moussaka árabe lleva bechamel entre las capas de carne y berenjena. ¡Es deliciosa!

Cómo podemos conservar la salsa bechamel

Hacer bechamel no es difícil y es un proceso relativamente rápido, pero requiere completa atención, por lo que cuando se cocina puedes preferir hacer un poco más para conservarla para otro platillo. Las dos formas básicas de conservar la bechamel son en refrigerador y en el congelador. Vamos a ver cómo hacerlo.

+ Conservar bechamel en el refrigerador

Es importante que tengamos en cuenta que al ser una salsa hecha con leche no podrá aguantar más de dos o tres días en la nevera, siempre y cuando la conservemos adecuadamente. Para ello, lo ideal es conservarla en un recipiente hermético de plástico (un tupper). Antes de cerrarlo debemos colocar un trozo de papel film sobre la salsa para que la parte superior no se seque y se forme una especie de costra que afecta su sabor. Por supuesto, es importante dejar enfriar completamente la salsa antes de introducirla al frigorífico.

+ Congelar la bechamel

La conservación de bechamel en el congelador sólo funciona para salsas espesas, como la de las croquetas. Una salsa bechamel menos espesa no se conservará adecuadamente en el congelador, ya que adquirirá demasiada humedad y al descongelarla será demasiado líquida. El procedimiento para su conservación es igual que el del frigorífico (siempre que el tupper sea apto para congelación), cuidando con anterioridad que se haya enfriado completamente. Cuando la queramos usar, deberemos sacarlas del congelador unas horas antes de su uso hasta que se descongele por completo. En climas muy cálidos, deberá descongelar en la nevera. No intentes descongelarla en el microondas ni calentarla en un cazo o sartén antes de que haya descongelado por completo, ya que alterarás su consistencia.

¡Ya está! Así de fácil es conservar la salsa bechamel para que la tengas a mano siempre que quieras.

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