Divorcio tras la muerte de un hijo: cómo daña la desgracia a la relación

El fallecimiento de un hijo puede poner fin al matrimonio

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Motivos de separación hay muchos pero tal vez el más dramático sea ese divorcio tras la muerte de un hijo. Es cierto que a veces la pareja se une ante las desgracias, pero este tipo de desgracia familiar suele afectar negativamente a la relación. La vida cambia totalmente cuando un hijo muere y es habitual pensar que no hay vida más allá de ese dolor. Y hay que seguir adelante, lo que ocurre es que el matrimonio puede perder el sentido cuando falta un hijo. ¿Cómo daña la desgracia a la relación? Te contamos todo lo que necesitas saber.

La muerte de un hijo: el golpe más duro

¿Hay algo más duro que perder a un hijo? Probablemente no. La muerte de un ser querido nos descoloca, nos destroza y nos hace replantearnos todo acerca de nuestro pasado, de nuestro presente y de nuestro futuro. Una muerte cercana nos afecta y debemos pasar el duelo, un duelo que sirve al mismo tiempo para transformarnos pero, ¿qué pasa cuando el que muere es un hijo?

La muerte de un hijo aparte de desgarradora se considera antinatural. Por una cuestión de edad, es natural ver morir a los padres, incluso se puede aceptar en circunstancias diferentes a una muerte en la vejez. Pero, ¿cómo se afronta la muerte de un hijo? Cada uno lo hace a su manera, pero nadie sale indemne de una situación así.

Es por eso que la relación de pareja o el matrimonio se puede ver afectado por una desgracia familiar de este tipo. Aceptar la muerte de un hijo no es fácil para nadie y cada persona tiene una manera de afrontar esa situación. Los sentimientos son tan intensos que ver cómo tu pareja lo lleva de una forma diferente a la tuya puede acabar con la relación. Y es cuando llega el divorcio.

¿Es frecuente el divorcio tras la muerte de un hijo?

Es muy frecuente que antes, durante o después del duelo por la muerte de un hijo llegue el divorcio en la pareja. Porque hay que encontrar el camino, no tanto para superar el dolor como para aprender a vivir con él, con la ausencia de ese hijo. Y ese camino es tan difícil de encontrar que es muy raro que dos personas decidan transitar por el mismo.

Se trata de sobrevivir, de empezar una nueva vida con una herida muy profunda. ¿Lo hacemos juntos o por separado? A menudo no hay más remedio que romper esa relación unida por un dolor común pero también por los silencios, los reproches a la manera de afrontarlo del otro o la incomprensión de las emociones.

Y qué decir si el matrimonio ya iba mal antes de la muerte del hijo. Entonces no hay cura posible para ese desamor que pasa a un segundo plano cuando lo importante es sobrevivir con la ausencia, y trata de seguir con el menor sentimiento de culpa posible. Ambos miembros de la pareja tienen que lidiar con su propio dolor y mirar a los ojos del otro, a menudo, es un espejo donde recrearse en el sufrimiento.

El duelo en la pareja tras la muerte de un hijo

Hablamos muchas veces de las etapas del duelo. El duelo por la muerte de un ser querido tiene las mismas etapas que el duelo por una ruptura de pareja o un divorcio, pero cuando se trata de la muerte de un hijo…Esas etapas llevan mucho más tiempo, son más intensas y a menudo alguna de ellas resulta infranqueable.

Lo normal es que la relación de pareja quede desatendida. ¿Cómo puedes ejercer de pareja cuando estás tratando de afrontar la pérdida más brutal? El tiempo pasa y uno se encontrará mejor o igual, pero lo que es seguro es que habrá tomado una distancia considerable de su pareja. Dos desconocidos que un día estuvieron unidos. Dos desconocidos que se recuerdan día a día, instante a instante, el dolor que están pasando.

Cuando un hijo muere hay que pedir ayuda. Este duelo no se puede atravesar sin ayuda psicológica. Las preguntas se agolpan, la sensación de culpa por no haber conseguido cuidar de ese hijo fallecido y, especialmente, ¿qué pasa ahora? ¿Cómo se me puede ocurrir si quiera seguir con mi vida? ¿De verdad me merezco un solo instante feliz cuando mi hijo ha muerto?

Cómo afecta la desgracia familiar en la relación

El divorcio suele ser la solución más habitual tras la muerte de un hijo. Pero un suceso tan dramático no solo desestabiliza a la persona individual y a la pareja, también al resto de la familia. Porque no hay un manual de instrucciones para sobrellevar la muerte de un hijo, de un hermano, de un nieto, de un sobrino o de un primo. Y porque cada uno expresa sus emociones (o las esconde) de una manera que puede resultar incomprensible o incluso ofensiva para el otro.

Además del divorcio, una consecuencia frecuente de esta situación es la depresión. Una depresión que en este caso encuentra la comprensión de los demás pero que te paraliza igualmente. Y nosotros nos preguntamos: ¿dónde quedan el resto de hermanos tras la muerte de uno de ellos? A menudo el dolor es tan grande que puedes olvidarte incluso de que tienes varios hijos vivos por los que debes luchar.

Y esos hijos, los que están vivos, te siguen necesitando. Y ellos también necesitan atravesar ese duelo por la pérdida de su hermano. Otro tanto ocurre con los abuelos. ¿No será mejor unirse toda la familia y cuidarse los unos a los otros? Pero el huracán de la muerte de un hijo arrasa con todo y el distanciamiento es la salida más frecuente. ¿Se puede evitar la ruptura de la familia?

Cómo evitar que la familia se rompa tras la muerte de un hijo

Puede que no consigas salvar tu matrimonio después de la muerte de un hijo, pero sí puedes evitar que la familia se rompa. Ante todo, hay que pedir ayuda para todos. Hay que procurar deshacerse del papel de víctima, que lo sois, sois víctimas de las circunstancias y de una situación tremendamente dolorosa. Pero cuando eres una víctima no puedes ayudar a nadie, ni siquiera a ti mismo.

Todos en la familia necesitan apoyo, así que lo mejor es enfocarse en esa función. Que cada uno sea el bastón del otro, que no haya reproches por cómo se afronta la situación, que la empatía haga las funciones de pegamento familiar y que el perdón a uno mismo y a los demás sea la relación básica durante un tiempo. ¿Sabes que cuando estás ayudando a alguien no tienes sitio para tu propio dolor?

No se trata de negar lo que estás sintiendo ni de hacer como si no pasara nada. Ha pasado. Ha muerto un hijo y eso ha derrumbado los cimientos de vuestra familia. Pero habrá que reconstruir esa familia, ¿verdad? Con la pareja o sin la pareja, con la ausencia de ese hijo que falta y faltará siempre, pero con el objetivo de no añadir más dolor al que ya estáis sufriendo todos.