11 excusas para no ir a una boda: evasivas geniales y muy creíbles

¿Qué decirle a los novios para escabullirte de la celebración?

Laura García
Laura García Periodista

Las bodas son de extremos: hay quien las odia y hay quien las ama. Nos encantan, sobre todo, cuando son de amigos cercanos o familiares queridos que nos permiten disfrutar de cada momento en el evento y, por supuesto, divertirte con todo. Sin embargo, por desgracia muchas de ellas son compromisos a lo que nos vemos obligados a acudir, y rechazar la invitación supone un mal trago que no sabemos muy bin cómo gestionar. Además, parece que las excusas que podemos poner para no acudir siempre suenan a broma por lo que debemos obligarnos a asistir a la celebración. 

No pasa nada porque, a partir de ahora, si no te apetece ir a una boda no tendrás por qué ir. . La realidad es que una boda siempre son gastos: vestido, desplazamiento, regalo… ¡Puf! ¿Y todo ello para un evento al que, en realidad, no quieres ir? Deja de posturear, deja de obligarte a hacer cosas que no quieres y deja de gastarte un dinero que podrías invertir en algo que te apetece más. Vamos a darte 11 excusas para no ir a una boda con algunas evasivas geniales y muy creíbles que te pueden servir de gran ayuda. ¡Toma nota de todas ellas! 

¿Qué excusas creíbles puedes dar para no acudir a una boda?

Evasivas creíbles para no tener que ir a una boda

1 Tenía un viaje reservado

Muchos viajes suelen planificarse con antelación y es muy posible que, justo para esa fecha, ya tengas un viaje y un hotel reservado del que no tienes posibilidad de cancelación (¡vaya!). No puedes modificar todo el plan de escapada ahora, así que no te queda más remedio que no ir a la boda. Sin embargo, ¡ten cuidado! Si no es verdad y te vas a quedar en casa, ojo con que alguien lo sepa o te vea. Quizás sea una buena ocasión para utilizar la excusa y regalarte una escapada de verdad.

2 Me acabo de meter en algo que ha requerido inversión

En temas de dinero nadie es capaz juzgar, ¡y menos unos novios! Así que esta será tu excusa perfecta. Hablar de que te has metido en algo que ha requerido una inversión con la que no contabas (una casa, un coche…) te permitirá que nadie te discuta nada. Y si no quieres arriesgarte a que te preguntes, ¡ahí va otra! Te quieres meter en una inversión gorda, que requiere mucho dinero pero, de momento, no quieres hablar de ello para que no se gafe. Con el tiempo, si te preguntan: pff, ¡no salió bien!

3 Echa la culpa a otra persona

A ver, no es políticamente correcto pero oye, si te va a hacer tener una excusa para no ir, allá vamos. Con esto nos referimos a hacerte un poco la víctima y poner de culpable a otra persona: tengo que acompañar a alguien a algún lado, tengo que llevar a mis sobrinos a una actuación, tengo que salvar a mi jefe de un marrón… Hay mucha variedad. 

4 Trabajo ese fin de semana

Si tienes un trabajo a turnos o guardias que te puedan tocar (o tu pareja), ahí tenéis una oportunidad perfecta de excusa. Trabajar un fin de semana de guardias es horrible pero cambiarlo, a veces, se hace imposible (sobre todo, si no se quiere y se quiere utilizar como excusa). Así que ¡ya sabes!

5 Se me hace imposible desplazarme

Muchas bodas se hacen en el lugar donde se conocieron los novios, en el que nació uno de ellos… etc. Por eso, muchos de los invitados se desplazan para la celebración. Esto supone un billete o gasolina, un hostal u hotel, más todos los gastos de más que hay en una boda. Siendo muy sincero, puedes decir que el desplazamiento y que la boda sea fuera te supone mucho trastorno y lo ves imposible ahora mismo. Es algo que en las bodas que se celebran lejos se da por hecho. Si quieres, puedes añadirle un poco de drama diciendo que acabas de volver de un viaje o que es fin de mes y vas ahogadísima.

6 Aboga por un poco de sinceridad

Por todos es sabido que hay a gente que le gustan las bodas y a otros que no. Puedes presumir de que para ti la boda no es más que una firma de papeles, algo muy pomposos y que quieres que entiendan que no es para ti, que no te gustan nada. Te alegras mucho por la pareja pero prefieres que lo celebréis un día en petit comité tomando algo en un bar.

7 Me vienen a visitar

Tener amigos de fuera ese fin de semana en casa (o tener una celebración familiar) es algo que no se puede cambiar. Imagínate: pedir a tus invitados que cambien el billete o la planificación del viaje, encontrar otro fin de semana… Puf. Es una de las mejores excusas que puedes poner para no ir a una boda. Tener tú un compromiso que no puedes cancelar.

8 Lo voy a pasar mal en la boda

Dependiendo de la confianza que tengas con los novios, quizás puedes hablar de lo mal que lo vas a pasar en la boda. Acabas de dejarlo con tu pareja o estás pasando un mal momento emocional y –aunque te alegras mucho por ellos-, ver la celebración del amor no te va a venir muy bien. Ten cuidado como lo planteas porque quizás los novios se puedan enfadar un poco (o no).

9 No tengo dinero

Si la excusa de una inversión no se adapta bien a ti puedes recurrir a la más clásica: no tengo dinero. Puedes estar en el paro o pueden haberte recortado las horas, haberte bajado el sueldo… Muchos novios (sobre todo si te tienen cariño) te hablarán de no hacer regalo y acudir solo a la celebración porque quieren que estés pero tú podrás añadir que no es justo y que, además, la boda incluye otros gastos que tampoco puedes hacer frente.

10 Ese día estaré acompañada de pequeñas personitas

Si hay algo que a los novios no les suele gustar mucho son los niños en las bodas. Hay que encargarse de que estén entretenidos y, aunque son adorables, siempre es una buena noticia que se queden en casa con alguien. Así que una excusa perfecta puede ser que tus amigos tienen justo una boda y tú te habías comprometido a cuidar de sus hijos ese día. Si quieres hacerlo un poco más real (y que la propia pareja te aconseje quedarte en casa) puedes añadir un: "yo iría con ellos a la boda pero entiendo que es imposible, me da mucha pena…" Los novios te dirán enseguida que no, que lo entienden, que cuides de ellos ¡pero en tu casa! Y tú, ya tienes tu excusa montada.

11 Tengo otra boda y ya dije que sí

Puede ser una excusa pero, sobre todo en verano, esto se da bastante. Los novios han llegado tarde y han dado la invitación después de otros amigos que –justo- se casan el mismo día. ¡Vaya! Puedes decir que tienes dos bodas el mismo día y que no vas a ninguna por no tener que elegir pero también que ya te has comprometido antes con una y ahora es feo decir que no vas. Los novios lo entenderán perfectamente. 

Con estas excusas ya no tendrás que acudir a bodas que no quieres nunca más.

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