La importancia del Karma para ser feliz

La importancia del Karma para ser feliz

El ser humano se ha pasado toda la historia buscando un sentido a su existencia, pero parece una cuestión difícil de resolver. Así, nos lanzamos a otra búsqueda que por ser más restringida parece más fácil, la de ser felices, aunque no siempre tenemos éxito. La sociedad actual se está dando cuenta de lo difícil que es lidiar con cuestiones no materiales y cada vez más personas dirigen su mirada a las filosofías orientales, que parecen tener más respuestas en el mundo de la espiritualidad.

Qué es el Karma

Seguro que has oído decir de alguna persona que "tiene buen Karma" porque le va bien en la vida y ha conseguido el éxito. Es probable que hayas utilizado tú misma la palabra Karma y, sin embargo, poca gente conoce el verdadero significado de Karma. Karma es la energía que se genera de nuestros actos, sean estos acciones físicas, pensamientos o sentimientos.

Se trata de un elemento básico en el hinduismo y en el budismo que han calado hondo en la sociedad occidental, siempre a la búsqueda de nuevas formas de espiritualidad que llenen nuestras vidas consideradas por muchos vacías y demasiado materialistas. El Karma va unido a la idea de reencarnación y de ese ciclo vital eterno en el que vamos encadenando una vida tras otra en función de nuestro comportamiento.

Esto quiere decir que el Karma es una especie de causa-efecto en el que nuestras acciones tendrán su consecuencia en esta vida o en la otra. De lo que se deduce que el éxito o la felicidad dependen únicamente de nosotras mismas y de lo oportuno o no de nuestras acciones, pensamientos o sentimientos. Desaparece, de esta manera el concepto de un ser superior que nos castiga, siendo nosotras mismas responsables de nuestra felicidad.

El Karma occidental

Pero en realidad, para entender el concepto de Karma, incluso para aceptarlo como parte de nuestra vida, no es necesario aprender Sánscrito ni conocer los fundamentos básicos del budismo. Otra cosa es que nos apetezca sumarnos a esa tendencia de espiritualidad oriental y decidamos convertirnos en anacoretas para intentar encontrarnos a nosotras mismas.

Porque en realidad, ese Karma del que habla el budismo también está presente en la cultura occidental en forma de refranes populares como la advertencia "de lo que se siembra, se cosecha", que se puede transformar en amenaza abierta con "el que siembra vientos, recoge tempestades". Y todos sabemos de la necesidad de mantener una actitud positiva para que la vida nos enseñe su lado más amable.

La acción-reacción es algo que conocemos bien. Las personas de buen corazón, que intentan no hacer daño a los demás, las personas que viven en el respeto y la tolerancia, libres de envidias, odios y actitudes críticas o enjuiciamientos, son mucho más felices y de ellas se dice que tienen buena suerte; no es buena suerte, la buena suerte nos la ganamos nosotras mismas con nuestras acciones.

Laura Sánchez  •  lunes, 25 de febrero de 2013

DF Temas

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