Parkinson: cómo mejorar la calidad de vida del enfermo

Parkinson

El parkinson es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que afecta a un gran número de personas, especialmente a hombres y mujeres mayores de 60 años. Después del Alzheimer, es la enfermedad neurodegenerativa que más incidencia tiene entre la población y se trata, en todo caso, de una enfermedad incurable. También es difícil de diagnosticar en sus inicios, algo en lo que se está tratando de mejorar, ya que la detección precoz del Parkinson retrasaría considerablemente los problemas de salud derivados de esta enfermedad.

Qué es el Parkinson

El Parkinson es un trastorno de las neuronas, que dejan de producir dopamina, una sustancia necesaria para el correcto funcionamiento del aparato locomotor. Por lo tanto, la principal consecuencia del Parkinson es la progresiva pérdida de movilidad, que puede llegar a incapacitar al enfermo. Pero no la única, ya que los enfermos de Parkinson también presentan alteraciones del sueño, dificultad para masticar y tragar, rigidez, incontinencia urinaria y depresión.

La enfermedad se manifiesta con temblores en manos, piernas, brazos, y mandíbula, con rigidez en alguna parte del cuerpo, inicialmente sólo un lado, lentitud de movimientos y problemas de coordinación. A partir de ahí, estos síntomas van aumentando en intensidad hasta llegar a paralizar al enfermo. Como se desconocen las causas que producen el Parkinson y además no tiene cura, el tratamiento va dirigido a mejorar la calidad de vida del paciente y a retrasar en lo posible el avance del deterioro motor.

Cómo ayudar a un enfermo de Parkinson

A medida que el Parkinson avanza, el enfermo perderá autonomía y necesitará atención especial. Por eso es importante saber a qué nos enfrentamos y conocer de antemano las necesidades de esa persona. La seguridad en el ámbito doméstico es fundamental para prevenir las caídas en estos pacientes, ya una fractura puede hacer que la enfermedad avance más rápidamente. Para ello es conveniente eliminar todos los obstáculos que puedan entorpecer el movimiento, especialmente las alfombras. Será necesario también adaptar el cuarto de baño para que la persona enferma de Parkinson mantenga su autonomía el máximo tiempo posible.

Trucos como poner agarradores en los pasillos para darle una mayor seguridad, ayudarle con la comida, cambiar la ropa con botones por prendas con cremalleras, que son más fáciles de usar ante la dificultad de movimientos, y proporcionarle un calzado cómodo sin cordones, son algunas de las medidas que facilitarán el día a día del enfermo de Parkinson.

Pero si hay algo esencial en la mejora de la calidad de vida de estos enfermos es la rehabilitación y la práctica del ejercicio físico moderado. Algo que contribuye de forma importante, junto con la medicación, a retrasar la disminución de la movilidad. Se ha demostrado que la práctica habitual de ejercicios que estimulan la marcha y la fuerza muscular mejoran considerablemente los efectos degenerativos del Parkinson. Por supuesto, estos ejercicios deben ser supervisados por un profesional y adaptados al estado físico del enfermo.

Laura Sánchez  •  jueves, 11 de abril de 2013

DF Temas

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