Celos laborales: cómo controlar la envidia en el trabajo

Consejos para que tu oficina no se convierta en un campo de batalla

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Tienes celos en tu trabajo?

Un lugar de trabajo en el que comparten tiempo y esfuerzo diferentes personas con diferentes cargos, funciones y salarios es el escenario perfecto para que aparezca la competitividad insana, los celos o incluso la envidia. Sin llegar al extremo del acoso laboral, nos centramos en los peligros de los celos laborales y en cómo controlar la envidia en el trabajo.

Qué son los celos laborales

Pero, ¿qué son los celos laborales? Al igual que en las relaciones de pareja y de amistad, los celos aparecen por nuestras propias inseguridades. Pero en el caso del trabajo ayuda y mucho el trato diferente, el reconocimiento que otra persona considera injusto, un ascenso que esperabas para ti y se lo lleva el otro.

No podemos olvidarnos de todos esos comportamientos tóxicos en el trabajo a base de rumores, chismes o críticas entre compañeros. Las zancadillas más o menos éticas que se ponen unos a otros en la carrera a congraciarse con el jefe y el llevarse méritos que no le pertenecen a uno ocultando así la eficacia y el esfuerzo de los demás.

Sabes que tienes celos laborales si miras a tu compañero de trabajo con recelo. Si piensas que está recibiendo beneficios laborales que no le corresponden. O tal vez sí se los merece pero, ¿por qué tú no los tienes? Ahí aparece también la envidia que, unida a los celos, crea un cóctel de malestar laboral que lleva a afectar a todo el equipo.

Cómo controlar los celos y la envidia en la oficina

Cómo controlar la envidia en el trabajo

Sean infundados o no los celos, lo cierto es que para llegar a trabajar todos los días y encontrarte en un buen ambiente laboral, hay que aprender a controlar la envidia en el trabajo. ¿Sabes cómo hacerlo?

+ Procura no compararte con los demás. Es difícil, por supuesto, pero no pierdes nada por intentarlo. Si tu compañero recibe una felicitación por parte del jefe, puede que sea merecida. Tan merecida como inmerecido es ese reconocimiento a tu labor que no termina de llegar. Pero de eso tu compañero no tiene la culpa, ¿verdad?

+ Evita los corrillos a la hora del café para criticar al nuevo empleado que ha entrado con fuerza en la plantilla. No escuches los rumores de por qué ese otro compañero está rindiendo menos desde hace un tiempo. No contribuyas a que el ambiente laboral sea de una competitividad insana.

+ Felicita a esa persona que ha conseguido el ascenso. Si tienes celos o envidia, no vas a hacerlo de corazón, pero no hace falta que hagas notar este aspecto tan íntimo.

+ ¿Los celos y la envidia han dado pasa a la rabia? Situaciones que te parecen injustas pueden llevarte a un enfado que no te conviene mostrar en el trabajo. Así que respira hondo varias veces, concéntrate en tu respiración para alejar los pensamientos que te invaden y vuelve a tu tarea.

Convierte los celos en algo positivo

Tu tarea. Esto es importante porque es la única manera que tienes de convertir los celos en una actitud positiva. Una vez que elimines la envidia, los celos por sí solos pueden convertirse como por arte de magia en un estímulo, en una motivación para que trabajes mejor.

No hablamos de hacer horas extra para llamar la atención de tus jefes. Hablamos de concentrarte en tu trabajo, de hacerlo lo mejor que sabes pensando solo en ti y no en lo que tus compañeros están haciendo o dejando de hacer. Es cierto que tendrás que ver muchas injusticias en tu trabajo, pero intenta que eso no afecte a tu rendimiento.

Lo mismo que hablamos de competitividad insana podemos hacerlo de competitividad sana. Esto es lo que buscan todas las empresas, a veces a costa del bienestar emocional y físico del trabajador, pero un ambiente competitivo favorece la productividad. Y sí, te toca a ti establecer los límites de esa competitividad para que tu trabajo no inunde todos los ámbitos de tu vida.