Las cartas de amor de Ludwig van Beethoven más románticas de la historia

La famosa carta del compositor a su 'Amada Inmortal' con explicación detallada

Sandra Llorente

Las cartas de amor de Ludwig van Beethoven son una de esas incógnitas que aún siguen siendo un gran misterio para los historiadores, pues son de las más románticas de la historia. El genio compositor tuvo un amor secreto, a quien dejó una serie de cartas de amor llenas de romanticismo y pasión. Son las llamadas cartas a la 'Amada Inmortal', que en realidad es una sola carta dividida en fragmentos y que muestran un amor imposible, pasional y sincero, con el que Beethoven soñaba algún día poder disfrutar con libertad.

El temperamento pasional de Beethoven

El carácter de Beethoven siempre fue motivo de controversia. Temperamental e irascible, la sordera que le acompañó en su vida le hicieron perder incluso el deseo de vivir. Se cuenta que se negaba a tocar en una reunión si le invitaban a hacerlo sin previo aviso, o que siempre tuvo problemas para acatar la autoridad. Se mostró siempre en desacuerdo con el sistema de clases sociales y fue un arduo crítico de todas los regímenes despóticos. Una de sus tantas anécdotas políticas tiene que ver con Napoleón. Beethoven le dedicó su Tercera sinfonía, cuando en la guerra se consideraba a Napoleón como un libertador. Al proclamarse este como emperador, Beethoven entró en cólera y eliminó el nombre de Napoleón de la primera página.

A pesar de su temperamento desbordante, que algunos expertos han calificado de bipolaridad, Beethoven también fue un enamorado de la vida y del amor. Un hombre pasional que, como demuestran sus cartas, vivía el amor con toda su plenitud, desde el goce de poder ver a su amada, hasta el tormento de vivir un amor secreto. La carta a su 'Amada eterna' es una prueba ello, del lado sensible y creativo del genio, el mismo con el que logró crear un sinfín de obras maestras.

La historia de las cartas de Bethoveen

Cuando Ludwig van Beethoven falleció en 1827, sus hermanos encontraron en su escritorio el llamado Testamento de Heiligenstadt, que el mismo Beethoven había redactado en 1802, donde expresaba su frustración por su problema de sordera. Junto a su testamento, una pasional carta de amor a su 'Amada inmortal'. La carta tomó por sorpresa a sus familiares, pues ni ellos conocían quién era este amor secreto por el que Beethoven estaba profundamente obsesionado. La única fecha de la carta era el 6 de julio, por lo que se desconoce la fecha exacta de la misma. Hay un cierto consenso de que se escribiera en 1812, durante la estancia del compositor en el balneario de Teplice, donde se encontró con el poeta Goethe.

La destinataria de esta carta aún es un misterio. Beethoven nunca se casó, le tenía aversión al matrimonio, pero fueron varios sus amores secretos e imposibles. Se cree que tuvo un intenso romance con Antonie von Birkenstock, casada con un banquero alemán con el que tuvo cuatro hijos, y que precisamente ella es la destinataria de su carta, el gran amor de su vida. También se especula con el amorío con la condesa Josephine Brunswick, viuda de Joseph Graf Deym, con la que no pudo formalizar su relación debido a las convenciones sociales de la época. Sea quien sea la destinataria de dicha carta, lo que está claro es que Beethoven era un hombre apasionado, que fue capaz de escribir las letras más románticas que han quedado en la memoria hasta la actualidad.

La carta más bonita de Beethoven: a su 'Amada inmortal' 

Una de las frases más memorables es una de sus despedidas en la carta: "siempre tuyo, siempre mía, siempre nuestros", que se convirtió una de las despedidas románticas más conocidas de la televisión entre el personaje de Carrie y Mr. Big en Sexo en Nueva York. Como anécdota, en la escena donde se pronuncian las palabras escritas de Beethoven, Carrie está leyendo un libro, "Love letters of great men" (Cartas de amor de hombres ilustres), que en realidad no existía en el momento del estreno del capítulo. Los fans de la serie corrieron a las librerías a encontrarlo y ante la demanda de los mismos, finalmente acabaron publicándolo a posteriori. Por supuesto, en el mismo se incluye la famosa carta de Beethoven a su 'Amada inmortal'.

La carta ocupa en total 5 hojas por ambos lados y está escrita a lápiz. Análisis posteriores han descifrado que había correcciones en la misma, por lo que se escribió con sumo detalle, cuidando cada palabra. Es posible que la carta que se encontró fuera un borrador y que en algún lugar su destinataria la recibiera en tinta. En Diario Femenino hemos querido seleccionar los fragmentos más apasionados y románticos de la carta, porque leerlos te transporta al mundo onírico del amor. Merece la pena destinar un rato a leerlos.

1 El primer fragmento, el 6 de julio

Aunque el fragmento del 7 de julio es el más conocido, el primer fragmento de la carta nos parece uno de los más bonitos. "Mi ángel, mi todo, mi mismo yo..." así empieza esta preciosa carta que se nota fue escrita con mucho amor y corazón. En este fragmento queda claro la imposibilidad de poder disfrutar de su amor libremente: 'A través del sacrificio  de no pedir todo del otro puedes cambiar el hecho, de que tú no seas completamente mía, yo no completamente tuyo', dice en este fragmento de carta

6 de julio
En la mañana.
Mi ángel, mi todo
mi mismo yo – solo unas pocas
palabras hoy, y en efecto con lápiz (con el tuyo)
recién mañana se va a decidir definitivamente sobre mis alojamientos,
qué inútil perdida de tiempo - por qué este profundo dolor, cuando
habla la necesidad -puede nuestro amor existir, sino
a través del sacrificio, de no pedir todo del otro,
puedes cambiar el hecho, de que tu
no seas completamente mía, yo no
completamente tuyo.
Oh Dios,
Mira la hermosa naturaleza
y consuela tu alma
acerca de lo que debe ser – el amor
lo pide todo y completamente y con razón.
Así es para mi contigo, para ti
conmigo – solo que olvidas
tan fácilmente, que yo debo vivir para mi y
para ti, si estuviéramos
completamente unidos, tu
sentirías este dolor tan poco como yo...

2 Una relación imposible

En este romántico fragmento de la carta a su 'Amada inmortal' Beethoven expresa lo difícil que es su relación, hasta el punto de dejarle a los dioses la consideración de darles una oportunidad. La necesidad que tiene el compositor de poder estar junto a su amada y calmar su alma y sus pensamientos, se muestra a través de unas palabras intensas y románticas.

'Si estuvieran nuestros corazones siempre juntos y unidos, yo por supuesto, no tendría nada que decir', escribe el compositor, porque entonces se sentiría en paz con su alma y su espíritu.

...

nosotros probablemente nos veremos pronto.
Hoy todavía no puedo
transmitirte los pensamientos
que tuve durante estos
pocos días acerca de mi
vida – si estuvieran
nuestros corazones siempre juntos y
unidos, yo por supuesto, no tendría nada que decir,
mi corazón esta lleno de tanto
para decirte...
Oh, hay todavía momentos cuando encuentro
que la palabra no es nada en absoluto - alégrate -
permanece mi fiel y único tesoro, mi todo, como yo para ti.
El resto los dioses deben comunicarnos lo que deba
ser para nosotros.
Tu fiel Ludwig.

3 La confianza de una amante amiga 

En este fragmento queda claro que la relación secreta de Beethoven no es algo pasajero. Beethoven tiene tanta confianza en su amada que puede expresar sin pudor sus temores y sus sentimientos más oscuros, así como sus debilidades. Beethoven duda sobre Dios ante el deseo hacia su amada, planteándose dudas existenciales relacionadas con su propia figura en el Universo, la de un hombre enamorado que ve imposible su amor.

Lunes a la tarde, el 6 de julio.
Estás sufriendo, mi queridísima criatura – recién ahora me doy cuenta
que las cartas deben ser despachadas muy temprano en la mañana.
Lunes, Jueves, los únicos días en los cuales
el correo va de aquí hasta K – estas sufriendo –
Oh donde sea que estoy, tú estas conmigo.
Me digo a mi y a ti, arregla
para que pueda vivir contigo.
Qué vida!!!! Como es ahora!!!!
Sin ti – perseguido por
la amabilidad de la gente aquí
y allí, que ni quiero
merecer ni merezco – la humildad
del hombre hacia
el hombre – me lastima- y cuando me veo a mi mismo
en el marco del universo qué soy yo
y qué es Él – a quien uno
llama el Más Grande –
y aun así – aquí está
otra vez la chispa divina
en el hombre - yo
lloro cuando pienso
que probablemente
no recibas las primeras
noticias de mi hasta
el sábado – por mucho que tu
me ames – yo te amo
hasta mas profundamente pero –
nunca te escondas de mi.

Buenas noches - como estoy tomando los baños debo irme a
dormir [tachado: o ir con] [tachado: ir a]
Tan cerca! Tan lejos! No es
nuestro amor un verdadero
edificio celestial –pero también firme, como
el firmamento.

4 Momentos de ilusión

Finalmente, la carta concluye con palabras de ilusión. Beethoven imagina ese momento en el que por fin puedan estar juntos. Y es que un amor prohibido siempre trae detrás esa idealización de poder vivirlo libremente, sin que nada ni nadie pueda impedirlo. Beethoven se sincera, de lo difícil que es llevar una relación prohibida. Por un lado, el amor que siente por su amada le colma de felicidad, por otro, de total desdicha al no poder estar a su lado cada día como quisiera. Es la dualidad de los amantes, siempre juntos y a la vez separados. Beethoven incluso se plantea si no será en muerte, en vez de en vida, cuando pueda por fin estar en los brazos de su amada.

Buenos días, el 7 de julio

Aunque sigo en la cama, mis pensamientos van hacia ti, mi Amada Inmortal, primero alegremente, después tristemente, esperando saber si el destino nos escuchará o no. Yo sólo puedo vivir completamente contigo y si no, no quiero nada. 

Sí, estoy resuelto a vagar por ahí, lo más lejos de ti hasta que pueda volar a tus brazos y decir que estoy realmente en casa contigo, y pueda mandar mi alma arropada en ti a la tierra de los espíritus. Sí, desgraciadamente debe ser eso. ¿Serás más contenida y prudente desde que conoces mi fidelidad hacia ti? A ninguna más poseerá mi corazón, nunca, nunca. 

¡Oh Dios! ¿Por qué tiene uno que ser separado de alguien a quien ama tanto?, y además mi vida es ahora una vida desgraciada. 

Tu amor me hace a la vez el más feliz y el más desgraciado de los hombres. A mi edad yo necesito una vida tranquila y estable, ¿puede existir eso en nuestra relación

Ángel mío, me acaban de decir que el coche correo va todos los días, debo cerrar la carta de una vez y así podrás recibirla ya. Cálmate, sólo a través de una consideración calmada de nuestra existencia podemos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. 

Cálmate, ámame, hoy, ayer, qué lágrimas anhelantes por ti, tú, tú, mi vida, mi todo, adiós. Continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado

L

siempre tuyo
siempre mía
siempre nuestros
 
¿Qué te han parecido las cartas de amor de Beethoven? ¡Son muy románticas y perfectas! 

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