Asertividad: lo que necesitas para tener alta la autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Si la autoestima se va reduciendo es porque nosotras mismas la boicoteamos. Al no valorarnos lo suficiente, no nos sentimos lo suficientemente importantes como para que los demás nos tengan en cuenta. Y al final, esos problemas de autoestima hacen que ni siquiera nosotras mismas nos tengamos en cuenta. Hay un remedio para hacernos más visibles y respetarnos más que se llama asertividad. La asertividad mejora la autoestima.

Qué es una persona asertiva

Aunque escuchamos muy a menudo la palabra asertividad, mucha gente no tiene muy claro lo que es una persona asertiva. La asertividad es ese comportamiento mediante el que nos hacemos valer y respetar sin tener que dañar a otras personas. Todas las personas tienen sus derechos, pero esos derechos se van perdiendo a medida que se instala la baja autoestima.

Una persona asertiva es una persona independiente que no se deja influenciar por los demás, que toma sus propias decisiones y asume las consecuencias sin fustigarse por los posibles errores. Una persona asertiva es una persona valiente que se atreve a decir lo que piensa, lo que siente y que no tiene miedo a expresar sus opiniones en público.

También forma parte de un comportamiento asertivo la capacidad para decir "no", para rechazar lo que no le gusta, para romper con la gente tóxica, para no justificarse por su actitud. Valorarse, respetarse y creer en uno mismo también es asertividad. En definitiva, ser una persona asertiva es ser uno mismo.

La asertividad mejora la autoestima

A través de la asertividad podemos recuperar todos esos derechos que habíamos perdido por la baja autoestima. Recuperamos la palabra, siendo capaces de expresar lo que sentimos, lo que queremos y lo que no queremos. Recuperamos nuestra independencia siendo capaces de decir no, o sí, a lo no queremos y queremos hacer. Recuperamos nuestra seguridad al no sentirnos culpables por hacer lo que necesitamos hacer. Y también recuperamos nuestro valor al hacernos respetar por mostrar nuestro propio criterio.

Lógicamente no es fácil que una persona con la autoestima dañada se muestre asertiva. Para eso hay infinidad de técnicas y terapias psicológicas que pueden ayudarnos a pedir, exigir y recuperar nuestros derechos de una forma educada y sin agresividad. La clave de la asertividad es pensar que nadie es más que nadie.