Un baño de realidad para cuando tengas la autoestima baja

Laura Sánchez

Cómo ser más realista para mejorar la autoestima

Seguramente no estás en tu mejor momento; seguramente la vida no es como te habías imaginado y te sientes estafada; además, tú eres la culpable de que todo te vaya mal. Si te identificas con este pensamiento es que tus problemas de autoestima te han llevado a un punto muy alejado de la realidad. Urge darte un baño de realidad para mejorar la autoestima.

La irrealidad de la baja autoestima

Volver a la realidad no es fácil cuando tienes la autoestima maltrecha y llevas una temporada pensando que todo va mal por tu culpa, por tu ineptitud y porque además, te lo mereces. En ese momento entras en un círculo de pesimismo y pasividad del que es muy difícil salir, pero no imposible. Recuerda que tu situación no es tan dramática.

El dramatismo es una de las consecuencias de la baja autoestima, que te contamina de igual forma que esas personas tóxicas que te rodean. Además de envenenarte, la baja autoestima te traslada a un mundo irreal donde no vales gran cosa. Debes salir de ese mundo y tomar contacto con la realidad.

5 claves realistas para mejorar la autoestima

1 Opiniones. Lo que opinen los demás no es tan importante como tú crees. Pero si te sirve de consuelo, seguramente la mayoría no tiene un concepto de ti tan pobre como el que tú misma te tienes.

2 Críticas. Puede que los demás te critiquen, te juzguen y te censuren. Plantéate si esas críticas son justificadas o son producto de la envidia y utilízalas para impulsarte, no para paralizarte.

3 Valor. Desde la objetividad, es imposible que lo hagas todo mal, que no valgas para nada, que no le gustes a nadie o que nadie te quiera. Si estás pensando de una forma tan negativa, ten en cuenta que no es una visión realista.

4 Influencia. Los demás juegan un papel fundamental en el estado de la autoestima, pero lo cierto es que no deberían. Busca tu independencia y no te dejes influir por personas que no están viviendo tu vida.

5 Búsqueda. Búscate a ti misma en un ejercicio de observación objetiva. Reconoce tus defectos, tus errores, pero también tus cualidades. Cambia todo lo que no te guste y acepta lo que quede de ese proceso. Porque esa eres tú.