El reflejo de tu autoestima en el aspecto físico

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El reflejo de la autoestima en el aspecto físico

A menudo no nos damos cuenta, pero la autoestima es el don más preciado que tenemos, por lo que conviene mantenerla en buen estado. La autoestima es el motor que nos conduce en la vida hasta ese objetivo de ser más felices. Y aunque estamos habituadas a relacionar la autoestima con el mundo interior, lo cierto es que el exterior también tiene mucho que decir. Descubre el reflejo de tu autoestima en el físico.

La relación entre autoestima y belleza

La relación entre autoestima y belleza es bidireccional. Unas veces, la baja autoestima es consecuencia de sentirnos feas o de algún defecto físico evidente, como la estatura, el peso o incluso la dentadura. En cambio, otras veces, es el aspecto físico el que se deteriora a causa de los problemas de autoestima. Poco importa determinar cuál es la causa y cuál es el efecto, porque lo importante es equilibrar autoestima y belleza.

El aspecto físico tiene su importancia, por más que para muchos pese más el interior de la persona. Y es que el físico es nuestra carta de presentación, el motivo inicial por el que otras personas están más o menos receptivas a conocer nuestro interior. Querer tener un buen aspecto físico no es algo que nos convierta en personas frívolas, sino en personas realistas. El problema viene cuando únicamente nos preocupamos de nuestro aspecto exterior y abandonamos el interior.

Sabemos que una autoestima alta nos hace más guapas. También sabemos que la belleza es relativa, subjetiva y que es una cuestión de gustos. Por eso, cualquier persona puede ser atractiva, sexy e irresistible sin necesidad de seguir los estrictos dictados de la moda. No hace falta ser la más delgada, ni la más moderna, ni la más alta, ni la más rubia. Lo que hace falta para ser la más guapa del lugar es sentirte segura de ti misma.

Cómo se refleja la autoestima en tu aspecto físico

Tal vez no estés contenta con tu aspecto físico, lo que en principio quiere decir que no te aceptas a ti misma. De entre todas esas cosas que no te gustan de tu físico, haz una lista con las que podrías mejorar. No puedes cambiar tus ojos marrones por unos verdes, pero sí puedes modelar tu figura haciendo algo de ejercicio y bajando unos kilos. Si vas a mirarte al espejo, procura hacerlo con objetividad.

Pero si te preocupas por mejorar tu autoestima, poco a poco descubrirás que tu físico también va mejorando, que te vas gustando más y que los demás te ven más atractiva. Al ganar confianza en ti misma obtienes la energía que necesitas para hacer deporte, por ejemplo, o para dedicarte unos minutos a cuidarte y mimar tu piel. Sin duda, tu belleza aumentará al mismo tiempo que tu autoestima.

Y no es solo una cuestión exterior. Es muy cierto que la imagen exterior es un reflejo del interior. Por lo tanto, si en tu interior eres una bella persona, que rebosa optimismo, positividad y aceptación, todo eso se hará evidente en el exterior en forma de una mirada luminosa, una piel radiante y una sonrisa espléndida.