Depresión y diabetes: una mala combinación para la salud

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Como causa o como efecto, la relación entre la depresión y la diabetes no deja de ser complicada y, a la vez, muy peligrosa. De la misma forma que un diagnóstico de diabetes puede conducir a la depresión, sufrir una depresión puede complicar seriamente una diabetes. Siempre bajo riguroso control médico, amaba dolencias pueden tratarse sin que veamos mermada nuestra calidad de vida. Atenta a la combinación diabetes y depresión.

La diabetes te lleva a la depresión

Hace tiempo que no te encontrabas bien, sabías que algo en tu cuerpo no funcionaba correctamente y has tenido que ir al médico. Después de unas cuantas pruebas, el diagnóstico es claro y contundente: tienes diabetes. A partir de ahora vas a tener que cuidarte mucho, vas a tener que controlar lo que comes, cuándo lo comes, lo que bebes, el ejercicio que hagas. Tus hábitos de vida han de ser lo más rutinarios posibles y todo tiene que funcionar a la perfección.

Sabes que controlar la diabetes y que no afecte a tu calidad de vida pasa por tomar el control de forma disciplinada. Pero justo ahora es cuando te sientes peor, cuando te has quedado sin fuerzas, sin ganas, cuando ves tu situación con pesimismo, cuando crees que no lo vas a logar. Justo ahora has caído en una depresión porque la noticia de que tienes una enfermedad no es fácil de digerir.

No resultan para nada extraños los casos de depresión que encuentran su causa en una enfermedad. El diagnóstico de una enfermedad grave, crónica o, simplemente, enfermedad sin más, no es algo para lo que estemos preparadas la mayoría de las personas. Cuando el mundo se nos viene encima porque hemos perdido la salud, la mejor opción es buscar un tratamiento psicológico que nos ayude a afrontar la situación.

La depresión que empeora la diabetes

Parecía que habías asumido tu condición de diabética, parecía que tenías todo bajo control, tus medicinas, tus comidas, tus horarios regulares, tus cuidados y hasta parecía que llevabas bien tus prohibiciones. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, tu salud se ha resentido, tu diabetes ha empeorado y ya no pones el mismo empeño que antes en cuidarte.

Seguramente has caído en una depresión, por el motivo que sea, porque la verdad es que la mayoría de las veces, la causa de la depresión no es evidente. Sea como sea, has perdido la ilusión y la esperanza y, con ellas se han ido tus propósitos de cuidarte y de mejorar la calidad de vida. Que una persona diabética sufra un trastorno depresivo es muy peligroso porque puede dejar de importarle su propia salud.

Es por eso que ante los primeros síntomas de depresión, familiares, amigos o el propio médico de familia que controla la diabetes, deben buscar ayuda urgente para superar esa depresión. Hay que tener en cuenta, además, el tipo de tratamiento para la depresión, ya que algunos medicamentos pueden ser incompatibles con la diabetes.