Cómo evitar la pérdida de interés por todo en una depresión

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

No nos cansaremos de repetir que la depresión no es un estado de ánimo, sino una enfermedad, por lo que en todo caso vamos a necesitar tratamiento médico para superarla. Pero tampoco podemos dejar en manos médicas exclusivamente la responsabilidad de curarnos y hay muchas cosas que podemos cambiar de nuestro comportamiento.

Uno de los síntomas más duros de una depresión es la falta de interés, una falta de interés que empieza con las actividades más básicas y cotidianas y que termina con una pérdida total del interés por la vida. En esta situación, el riesgo de suicidio es ya muy elevado. Pero, ¿cómo recuperar el interés por la vida?

Pérdida de interés en la depresión

Cuando hablamos de las dificultades para superar una depresión, debemos tener muy en cuenta uno de los principales síntomas de la depresión, que es la falta de interés. Y es que mucha gente se pregunta cómo una persona puede llegar a un estado depresivo tal que le haga perder todo lo que tiene y alejar a las personas que tiene a su alrededor.

La falta de interés en la depresión se manifiesta progresivamente y eso es lo que hace que retrasemos tanto la visita al médico para un diagnóstico. Porque es cierto que hay algunos momentos en la vida en que nos encontramos más decaídas y no nos apetece ir al cine, salir de compras con las amigas, asistir a una barbacoa...y preferimos quedarnos en casa regodeándonos en la tristeza.

Pero en los casos de depresión esa pérdida de interés va extendiéndose peligrosamente y nos lleva a desinteresarnos por nuestro aspecto físico, por los problemas de nuestra pareja, por los asuntos de familia, por el comportamiento de nuestros hijos o por cómo de productivas somos en el trabajo. Es entonces, cuando ya hemos perdido el interés por todo y no nos quedan ni ganas de vivir cuando saltan las alarmas.

Cómo recuperar las ganas de vivir

Uno de los efectos de los antidepresivos es que eliminan en parte la nostalgia y la tristeza, por lo que ese lastre que nos impide interesarnos por la vida es más fácil de eliminar. Por eso siempre colocamos el tratamiento farmacológico en el primer paso para superar una depresión. Y en ese mismo paso colocamos también el tratamiento psicológico que es el que va ayudarnos a cambiar de actitud.

Las ganas de vivir se recuperan poniéndonos en marcha, activándonos y dándole un nuevo sentido a nuestro día a día. Por eso siempre hablamos de la necesidad de hacer algo de ejercicio para superar la depresión, porque evita que nos quedemos paralizadas en el sofá y reduce considerablemente el cansancio y la fatiga.

Obligarnos a hacer cosas, un curso de cocina, tricot, tocar el piano, bailes de salón, yoga o cerámica, aunque nunca antes nos haya interesado, es necesario para ver la vida desde otro ángulo distinto. Tal vez los primeros días vayamos obligadas, pero enseguida nos encontraremos sonriendo entre nuestros compañeros.