Terapia de luz como tratamiento de la depresión

Terapia de luz para la depresión

Muchas veces hemos hablado de cómo influyen los cambios estacionales en el estado de ánimo y el principal factor que desencadena los trastornos emocionales es la escasez de luz. Es por eso que el trastorno estacional es una dolencia tan común que aparece en otoño cuando los días empiezan a ser más cortos.

Se podría hablar mucho desde el punto de vista psicológico del efecto de la luz del sol sobre el estado de ánimo, por eso nos sorprende que la terapia de luz, la fototerapia o la luminoterapia, se haya empezado a utilizar para tratar la depresión desde fechas tan recientes como los años 80.

Terapia de luz para la depresión

Pero más vale tarde que nunca y en la actualidad cada vez son más los médicos que utilizan esta terapia de luz junto con otros tratamientos para superar la depresión. La eficacia de la fototerapia es tan alta que hay muchos que lo proponen como una alternativa al tratamiento farmacológico para evitar los temidos efectos secundarios de los antidepresivos.

Parece que la forma de aprovechar al máximo las ventajas de esta terapia de luz es acompañarla de un tratamiento psicológico, preferentemente la terapia cognitiva, que reeduca el comportamiento y protege frente a una posible recaída en la depresión. En cualquier caso, si el tratamiento psicológico necesita tiempo para empezar a ver resultados, la fototerapia presenta mejoras para la persona con depresión desde el primer momento.

Y es que la exposición a una luz de intensidad regulada, más parecida a la que produce el sol pero sin los inconvenientes de las radiaciones utlravioletas, produce una mejora inmediata en el estado de ánimo, con lo que la persona que está siguiendo el tratamiento, se vuelve más receptiva y asimila mejor el resto de los tratamientos para la depresión.

En qué consiste la terapia de luz

La fototerapia es un tratamiento sencillo y sin efectos secundarios que incluso se puede realizar en el propio domicilio. Hay varias formas de recibir esta terapia de luz, aunque las más comunes son las lámparas y las cajas de luz y ambas pueden ser adquiridas en comercios especializados o internet, aunque siempre conviene iniciarse de la mano de un profesional.

La caja de luz se coloca sobre una mesa y la persona que está siguiendo el tratamiento se coloca frente a ella con los ojos cerrados para recibir una luz, similar a la luz del sol, protegida por una pantalla que evita las radiaciones. Lo que se obtiene son todos los beneficios de la luz estimulando las funciones cerebrales.

Parece que la fototerapia da mejores resultados si se utiliza por la mañana en sesiones diarias que pueden durar desde media hora hasta dos horas. Aunque también conviene acompañar este tratamiento de sencillos gestos cotidianos como mantener abiertas las persianas para que entre el sol o salir a caminar al aire libre siempre que se pueda.

Laura Vélez  •  lunes, 2 de septiembre de 2013

DF Temas

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