Cómo actuar ante el estrés: qué hacer cuando estás estresada

El estrés es el resultado de la tensión que adquiere nuestro cuerpo ante las amenazas externas. Cuando algo de tu alrededor exige una respuesta más intensa, tu cuerpo se prepara para, si fuera necesario en un último caso, salvar la vida. Por lo tanto, existe el estrés positivo: aquel que nos hace mantenernos alerta.  

Lo importante es aprender a manejar el estrés a través de diferentes técnicas. Una situación dejará de ser estresante cuando tú lo consideres así. Cada uno considera estresante una cosa distinta. De hecho, tú puedes estresarte por hablar en público pero otra persona puede pensar que es mucho peor tener que mantener una conversación privada con alguien especial.

Llegado este punto, es necesario hacer un pequeño inciso. Es completamente normal que en algunos momentos puntuales de tu vida sufras algo de estrés: cuando se te amontona el trabajo, cuando te enfrentas a un reto nuevo... Estas situaciones estresantes forman parte de tu día a día y puedes superarlas con mayor o menor esfuerzo. Sin embargo, el estrés negativo crónico sí que es motivo de preocupación, ya que puede tener consecuencias más graves como cefaleas, insomnio o ansiedad.

Técnicas para aliviar el estrés

Existen diversas formas para reducir el estrés. Trata de no exigirte tanto de ti misma, eso reducirá tu ansiedad. Además, y aunque parezca obvio, intenta eliminar de tu vida todos los aspectos negativos: mantente alejada de esas personas que te sacan de quicio, evita las situaciones frustrantes etc. Cuando estés estresada, prueba a cambiar tu rutina y no tengas absolutamente todo programado porque, si algo se sale de tus esquemas, te causará aún más estrés.

Date una ducha caliente, imagínate en un lugar relajante, escucha música relajante, lleva un diario que te ayude a reflexionar... Además, las técnicas de relajación pueden ser muy útiles. Párate un momento y respira profundamente: intenta que tu estómago se mueva más que tu pecho y mientras tomas la respiración, cuenta lentamente hasta 10.

El ejercicio físico también es una buena forma de quitarte el estrés porque al practicarlo liberas endorfinas, lo que te provoca placer. Dedícale algo más de tiempo a lo que te gusta: ir a pasear al campo, leer, ver una película... Y como en todo, es imprescindible llevar una dieta saludable y dormir lo suficiente.

Si consideras que no puedes superar tú sola el estrés, acude a un experto y pídele consejo. No debes sentirte mal porque solo un profesional te ayudará a salir de este pequeño bache. Si lo dejas pasar, lo que ahora es una piedra puede convertirse en una montaña. 

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